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Kirjailija

Angel Recas

Kirjat ja teokset yhdessä paikassa: 3 kirjaa, julkaisuja vuosilta 2014–2016, suosituimpiin kuuluu Johann Sebastian Bach Passacaglia et Fugue BWV 852 (piano transcription by Angel Recas): Johann Sebastian Bach Passacaglia BWV 852 (piano transcriptio. Vertaile teosten hintoja ja tarkista saatavuus suomalaisista kirjakaupoista.

3 kirjaa

Kirjojen julkaisuvuodet: 2014–2016.

Liszt Mephisto Valse n° 1 (organ transcription by Angel Recas): Liszt Mephisto Valse n° 1 (organ transcription by Angel Recas)
El Mephisto-Walz n. 1, "Der Tanz in der Dorfschenke" ("El baile en la taberna del pueblo"), fue concebido primero para orquesta y m s tarde como obra para piano. Tiene tres versiones: la orquestal (S.110/2), para piano a 4 manos (S.599/2) y la versi n para piano solo (S.514). Todas ellas datan del trienio entre 1859 y 1862. Sin embargo, Liszt ya hab a empezado a componer la versi n para orquesta algo antes, pues fue escrita entre 1856 y 1861. Fue a partir de 1859 cuando empez a adaptarla s lo para piano. Este vals es un claro ejemplo de m sica program tica, ya que toma para su programa un episodio del Fausto de Nikolaus Lenau (1802-1850), no del de Goethe. El Vals Mefisto n. 1 est dedicado a Carl Tausig, el alumno favorito de Liszt. Desgraciadamente, Tausig muri prematuramente en 1870, a los 29 a os de edad. El episodio que Liszt eligi de la obra de Lenau transcurre en la taberna del pueblo (La danza/Taberna del pueblo/Boda. M sica y danza) y es de una naturaleza m s bien er tica: Fausto y Mefist feles, como cazador, entran en un bar donde se est celebrando una fiesta por una boda. Mefisto coge un viol n de uno de los juglares, lo afina (representado en la pieza de Liszt por las quintas al inicio del vals) y entonces comienza a tocar una melod a fren tica. Despu s, el vals se ralentiza y da inicio un nuevo tema, amoroso, que intoxica a todos los campesinos all presentes. En el texto de Lenau, incluso las "resonantes paredes de la taberna se lamentan, verdes ("blancas" en el texto) de envidia, porque no se pueden unir a la danza". Fausto aprovecha la situaci n y coge a la novia para bailar con ella, una belleza de ojos negros (que no es "Gretchen" sino "Hannchen"). Tras de un poco de cortejo, se fuga con ella hacia el bosque. Un ruise or canta una melod a y la m sica de Liszt crece hasta un impresionante cl max cuando la pareja "es tragada por las impetuosas olas del rapto amoroso" (seg n el texto de Lenau). Previamente al cenit de la huida de Fausto y la novia, Liszt hace reaparecer el sensual tema l rico del vals. La intenci n original de Liszt era publicar el Vals de Mefisto n. 1 al mismo tiempo que otro episodio de Lenau, La procesi n nocturna ("Der n chtliche Zug"), que deber a preceder a este primer vals, aunque en la obra de Lenau ese episodio fuera posterior a la danza de la posada, aunque finalmente el deseo de Liszt no se cumpli , pues las dos partes del Fausto fueron publicadas por separado. Esta versi n syncr tique organ stica que aqu se presenta se basa parcialmente en la versi n pian stica del gran pianista Vladimir Horowitz, quien a su vez utiliza la versi n transcrita de Busoni que incluye parte del material musical de la versi n orquestal. Esta versi n organ stica esta humildemente dedicada al gran Maestro Jean Guillou, verdadero mephisto organ stico y autentica leyenda interpretativa de nuestro tiempo
Johann Sebastian Bach Passacaglia et Fugue BWV 852 (piano transcription by Angel Recas): Johann Sebastian Bach Passacaglia BWV 852 (piano transcriptio
"In principio erat rhythmus et rhythmum erat Bach" (En el principio era el ritmo y el ritmo era Bach). As , de esta manera ligeramente parafraseada y tan expl citamente contundente, se expresaba el gran pianista Hans von B low, celeb rrimo director de orquesta, alumno predilecto de Liszt, y uno de los mayores pianistas que ha dado la historia musical interpretativa del piano, acerca de la fundamental trascendencia de la figura de Johann Sebastian Bach en la historia de la m sica. Ser a en 1848 cuando el pianista y compositor h ngaro Franz Liszt, posiblemente el mayor virtuoso que hab a dado la historia de la m sica se instalar a en Weimar, dejando atr s una impresionante y prol fica carrera como virtuoso, los a os que en su biograf a habr an de llamarse Ann es de P lerinage. En Weimar, en este hist rico principado alem n, en octubre de 1842 Liszt ya hab a sido nombrado como "Kapellmeister in au erordentlichen Diensten" (Maestro de capilla de servicios extraordinarios), y seria all al fijar su residencia en 1848 donde permanecer a, siendo nombrado adem s director del gran Teatro de la pera de Weimar, la joya musical de la bell sima aunque un poco provinciana y decadente por entonces ciudad de Goethe y Schiller. En la inmortal ciudad de Weimar, que se convertir a en esos a os de estancia lisztiana en uno de los centros art sticos de peregrinaje musical de toda Europa. Liszt poco pod a sospechar que, en cierta forma, de manera inconsciente, estaba tomando el testigo e incluso el legado hist rico musical, reviviendo la gran tradici n organ stica heredada desde Bach y que llegaba hasta las pocas m ticas y oscuramente legendarias del viejo Buxtehude y del mism simo Pachebel. Ser a esta herencia a trav s de organistas (muchos de ellos alumnos propios o colaboradores de Liszt en aquellos a os de estancia en Weimar) como Alexander Winterberger, Julius Reubke, Alexander Wilhelm Gottschalg, Christian Bernhard Sulze y entre todos el gran organista y te rico Johann Gottlob T pfer, cuya influencia en Liszt ser a decisiva. Sin apenas ser consciente de ello, Liszt abrir a, a principios de la d cada de 1850, el camino y las premisas est tico-musicales de este neog tico rom ntico alem n a los autores e interpretes que posteriormente seguir an sus pasos; ya bien a trav s del rgano rom ntico; T pfer, Winterberger, Reubke, Gottschalg, Rheinberger, Gigout, Vierne, Widor, Guillou etc...o mediante un nuevo estilo pian stico que se podr a definir est ticamente como de pianismo neog tico rom ntico; Tausig, Busoni, Reger, Godowsky, Horowitz, Lewenthal, Nyiregyhazi, Feinberg etc... La Passacaglia y fuga BWV 582 es posiblemente una de las piezas compuestas para rgano del compositor alem n Johann Sebastian Bach m s dif ciles y valoradas de todo el repertorio organ stico. Se la podr a considerar, con toda justicia y tal vez junto con algunas piezas de Max Reger o de Charles-Marie Widor, como una de las piezas cumbres, y t cnicamente culminantes, de todo el cat logo escrito para rgano. Parece ser que habr a sido compuesta en una poca temprana del desarrollo art stico creativo en la carrera del m sico. Sin duda, las caracter sticas y las premisas est tico musicales de la creaci n de una escuela pian stica g tica rom ntica, y que tiene sus ra ces en la Alemania del norte y sus maestros organ sticos del pasado, y m s concretamente en la figura compositiva de Johan Sebastian Bach. Esta transcripci n que presentamos dentro de esta colecci n, est dedicada a la memoria de Ferrucio Busoni, verdadero Fausto-organ stico, quien ejemplifica a la perfecci n el ideal de artista recreador y en cierta forma creador del estilo neo-g tico pian stico. Esta transcripci n se inspira en la escritura caracter stica de las transcripciones pian stico-organ sticas del gran maestro Ferrucio Busoni.
La navidad de un niño en Gales

La navidad de un niño en Gales

Angel Recas; Dylan Thomas

Createspace Independent Publishing Platform
2014
nidottu
La Navidad de un ni o en Gales es uno de los escritos mas l ricos y evocadores de la producci n po tica de Dylan Thomas, est repleto de reminiscencias de la infancia, de recuerdos de la memoria de las navidades de otras pocas, en un lenguaje po tico original y riqu simo, casi a modo de poema en prosa o casi cuento que por su lirismo extremo resulta prosa po tica. En una especie de recuerdos de la infancia, el autor nos evoca los paisajes nevados, los vientos de los arrecifes, las colinas de Gales, los regalos de la navidad, los barcos y los sue os de invierno cual reminiscente cajita de m sica que de repente nos transportara a nuestra infancia, a los recuerdos de las navidades casi olvidadas en la memoria. Dylan Thomas, del que en Octubre este a o de 2014 se cumple el centenario de su nacimiento, morir a con apenas 39 a os, en New York casi un a o despu s de esta creacion de esta mavavillosa obra que presentamos en traducci n al castellano por ngel Recas. En 1954 ser a publicada en su primera edici n y desde entonces se convertir a en un xito editorial recurrente y muy valorado, sobretodo en el mundo anglosaj n. Como en la mayor a de su poes a, La Navidad de un ni o en Gales, no se ajusta a una estructura narrativa fija, sino que contiene pasajes descriptivos l ricos dise ados para crear un estado de continuo sentimiento emocional de nostalgia. La historia est narrada desde el punto de vista del autor rememorando una navidad de un ni o en su Gales natal de manera y en evidente estilo autobiogr fico. Ya desde el principio nos evoca los espacios y los lugares de su pueblo natal, de su amad sima Gales, Nevaba, siempre nevaba en Navidad... El mundo de las navidades del pasado de las que Dylan Thomas evoca est muy lejano del actual, lejos de los ruidos descontrolados, de las prisas, lejos del frio mundo de los ordenadores y de los advances tecnol gicos y de la desgarradora e inhumana sociedad de consumo de nuestros d as. Entonces todo suced a con m s naturalidad, con m s ingenuidad y con la pureza de los sentimientos de que todo, principalmente desde el punto de un ni o, es nuevo. Y ese asombro maravilloso ante lo que nos rodea, como dir a el gran Facundo Cabral, nos condena benditamente al descubrimiento gozoso de lo que alrededor acontec a; sentimientos id nticos ante cualquier celebraci n navide a de ahora y como desde siempre, las familias que se re nen, las vueltas y viajes a casa desde lejos, los intercambios de regalos, las comidas, las canciones y los villancicos, las reuniones en las que todos juntos siempre se come y se bebe, y se canta felizmente junto al calor de la chimenea, mientras que los ni os contemplan todo eso con su inocente mirada, con la sorpresa continua ante lo que siempre cada d a acontec a siempre en Navidad, pensando en escapar a la m nima a la calle para jugar con la nieve, con los amigos, y divertirse gastando ing nuas bromas navide as a los vecinos y acabar fantaseando con enormes hipop tamos. La emoci n l rica, con la que Dylan Thomas recuerda, con nostalgia cualquier pasado infantil, los a os felices de las navidades pasadas, cargadas de maravillosas y entra ables vivencias que se vuelven determinantes en la formaci n de cualquier ni o, es una de las caracter sticas estil sticas m s conmovedoras de este encantador relato que presentamos aqu cuando se cumple en este a o 2014 el primer centenario del nacimiento de Dylan Thomas.