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Kirjailija
Antton Dueso
Kirjat ja teokset yhdessä paikassa: 25 kirjaa, julkaisuja vuosilta 2014–2015, suosituimpiin kuuluu El mundo ni es, ni no es. Vertaile teosten hintoja ja tarkista saatavuus suomalaisista kirjakaupoista.
El gallo, la gallina, la pata, el alfiler y la aguja El dinero llovido del cielo Blancanieve y Rosaroja Los dos compa eros de viaje El banquero en los espinos El abuelo y el nieto Seis cuentos populares alemanes recogidos por la pluma de los Hermanos Grimm. Disfrutemos de estos relatos Esta colecci n, como su propio nombre indica, est pensada para todas las edades. Los que no saben leer escuchar n de sus padres t os, hermanos o tutores, los viejos cuentos populares con los que disfrutamos en nuestra infancia. En una colecci n mimada, que recoge las versiones de diferentes autores de gran prestigio, d ndoles su impronta y las peculiaridades de su lugar de nacimiento.
Este libro re ne diecinueve cuentos tradicionales chinos, en su mayor a breves. Un calamar, un asno, un ciervo, un espejo, una flauta de bamb , un monje furioso, un mono blanco, un pintor paisajista, un zorro, un tigre, una mosca... Todo eso y m s, encontrar s en estos relatos que se han transmitido desde siglos inmemoriales, de boca en boca. Esta colecci n, como su propio nombre indica, est pensada para todas las edades. Los que no saben leer escuchar n de sus padres t os, hermanos o tutores, los viejos cuentos populares con los que disfrutamos en nuestra infancia. En una colecci n mimada, que recoge las versiones de diferentes autores de gran prestigio, d ndoles su impronta y las peculiaridades de su lugar de nacimiento.
Jiovanni y los tres perros Las tres naranjas amargas La princesa que se cort la trenza La falsa abuela La leyenda de Nicola El hada del lago Seis cuentos populares italianos llenos de fantas a, pr ncipes, princesas, hadas, brujas y humor Disfrutemos de estos relatos Esta colecci n, como su propio nombre indica, est pensada para todas las edades. Los que no saben leer escuchar n de sus padres t os, hermanos o tutores, los viejos cuentos populares con los que disfrutamos en nuestra infancia. En una colecci n mimada, que recoge las versiones de diferentes autores de gran prestigio, d ndoles su impronta y las peculiaridades de su lugar de nacimiento.
En este libro se recogen 15 cuentos populares, procedentes de las distintas tierras donde se habla en catal n. El catal n es una lengua rom nica hablada por m s de once millones de personas. Sigue viva en Valencia (salvo algunas comarcas del interior), en las Islas Baleares, Andorra, La Franja (Arag n), la ciudad de Alguer (en la isla de Cerde a), la Catalu a del Norte y el Carche, un peque o territorio de Murcia poblado por emigrantes valencianos a finales del siglo XIX. En Patufet es el personaje m s popular en Catalu a, representado por un ni o con una gran barretina. El personaje aparece en toda Europa con distintos nombres, especialmente en el cuento D umling, de los hermanos Grimm. En castellano se llama Garbancito. Los Minairons -peque os duendecillos-, tambi n aparecen en diversos cuentos de Europa. Esta versi n es de Andorra. El drag n del Patriarca es la leyenda m s conocida de la ciudad de Valencia. Fue recogido incluso por la pluma magistral de Blasco Ib ez. Hoy en d a se encuentra expuesto en el vest bulo de la iglesia del Colegio del Patriarca. Se trata de un caim n. La cueva de Xoroi, hoy en d a es un enclave tur stico de la isla de Menorca. De aqu proviene esta leyenda. El monstruo Belindo es un cuento popular recogido en l'Alguer, en la isla de Cerde a. El mercado de Calaf, es un ingenioso cuento popular procedente de Calaf, municipio de la comarca de Anoia (Barcelona). La chica que se convirti en serpiente es una leyenda de Pe arroya de Tastavins (Pena-roja o Pena-roja de Tastavins en catal n), municipio de la comarca aragonesa del Matarra a, en la provincia de Teruel (Arag n). El padre Lobo es una leyenda muy arraigada en Catalu a. Proviene de la comarca de Bergued (Barcelona), que incluye tambi n el municipio de G sol en Lleida. El tamborilero del Bruc proviene de la comarca l'Anoia. La identidad real del tamborilero se atribuye a Isidre Llu i Casanoves, nacido en Sampedor (Barcelona) en 1791 y muerto en 1809 Los tres sabios de los Piteus, es un cuento popular de San Lorenzo de Morunys, municipio de la comarca del Solson s (Lleida). Est situada entre la Depresi n Central y el Prepirineo e incluida dentro de la Catalu a Central. La localidad se conoc a en otros tiempos Sant Lloren dels Piteus, debido a la inmigraci n en poca medieval de tejedores procedentes de la regi n francesa del Poitou. El murci lago de Valencia (Rat Penat) Este es uno de los animales m s emblem ticos de esta ciudad, y aparece en su escudo, y en todas las asociaciones culturales y deportivas de esa hermosa capital. Esta breve leyenda habla de los tiempos de Jaume I (1213-1276). Fue soberano de la corona de Arag n con los t tulos principales de rey de Arag n, rey de Mallorca, rey de Valencia, conde de Barcelona, conde de Urgel, y se or de Montpellier. Su reinado comenz a la edad de 10 a os, falleciendo con solo 58. Est enterrado en el monasterio Poblet. El pino de las pi as de oro, es una leyenda qu procede de Orp , en la comarca de l'Anoia (Barcelona.). Hoy en d a se mantiene en pie este monumento. El Rey Carnaval y La Vieja Cuaresma es un cuento popular que con parecidas versiones se conoce en diferentes lugares. En Baleares recibe el nombre de "Sa Jaia Corema" o "S' via Corema"En Barcelona, aparte de Cuaresma era conocida como la "bacaladeros", en el Pla del Bages "La Sarracena", y al Rosell "La Patorra". La se ora deTous. El Castillo de Tous era una edificaci n defensiva medieval. Se encuentra en el municipio de Tous (Valencia). La Virgen del Azul una leyenda de Lleida. La Virgen herida, conocida popularmente como La Verge de Blau, presidi durante siglos el P rtico de los Ap stoles de la Seu Vella. En nuestros d as, ocupa un lugar de honor en el altar mayor de la catedral nueva.
LAS GAFAS QUIEN TE CONOZCA QUE TE COMPRE ELOCUENCIA VIZCA NA EL SE OR NICHTVERSTEHEN CHASCARRILLOS EL ESPEJO DE MATSUYAMA LA MU EQUITA EL PESCADORCITO URASHIMA Siete cuentos populares y cuatro chascarrillos, narrados por la pluma magistral del andaluz Juan Valera, Disfrutemos de sus relatos. Esta colecci n, como su propio nombre indica, est pensada para todas las edades. Los que no saben leer escuchar n de sus padres t os, hermanos o tutores, los viejos cuentos populares con los que disfrutamos en nuestra infancia. En una colecci n mimada, que recoge las versiones de diferentes autores de gran prestigio, d ndoles su impronta y las peculiaridades de su lugar de nacimiento.
La sirena, El "Xeste", Cuesta abajo, In til, La capitana, Vampiro, La Navidad de "Peludo". Siete cuentos populares, narrados por la pluma magistral de la gallega Emilia Pardo Baz n, una novelista, periodista, ensayista y cr tica literaria espa ola introductora del naturalismo en Espa a. Luchadora incansable por la emancipaci n social e intelectual de la mujer. Fue una escritora prol fica. Disfrutemos de sus relatos. Esta colecci n -en familia-, como su propio nombre indica, est pensada para todas las edades. Los que no saben leer escuchar n de sus padres, t os, hermanos, o tutores los viejos cuentos populares con los que disfrutamos en nuestra infancia. En una colecci n mimada, que recoge las versiones de diferentes autores de gran prestigio, d ndoles su impronta y las peculiaridades de su lugar de nacimiento.
En este libro, encontrar s dos divertidas aventuras de nuestra amiga Marimoco. 1. Marimoco ha puesto un huevo - Ah, qu dolor de tripas -exclama Marimoco agarr ndose el vientre. -Ya me extra aba a m que hoy no dejaras alg n recuerdo -dice el padre-, no hay vez que salgamos al monte que no te entren ganas de hacer caca. -Normal -replica la madre- lleva todo el camino comiendo moras. Marimoco, muy malhumorada, contesta: - Bueno, y qu La caca humana es un abono formidable para las plantas y los rboles. -Por eso este lugar tiene tanta vegetaci n -comenta jocoso el padre-, siempre te entran las ganas en el mismo sitio Marimoco decide hacer o dos sordos a tantas tonter as. Busca un lugar apropiado, se baja los pantalones, luego las bragas -y en cuclillas- comienza a hacer esfuerzos. La cara se le va poniendo roja como un tomate. Luego, poco a poco, el rostro torna a su color habitual. Un tufillo nauseabundo se extiende por los alrededores. - Puaj, qu olor m s malo -piensa Marimoco- Debo estar podrida La madre se acerca con el rollo de papel, tap ndose las narices. Marimoco se incorpora lentamente y mira al fruto de su esfuerzo. No sabe por qu , pero siempre tiene la costumbre de observar lo que ha hecho. Entonces, sorprendida, descubre un objeto redondo al lado del moj n. Marimoco se agacha un poco para verlo mejor, y emocionada exclama: - He puesto un huevo 2. Marimoco en Navidad Esta tarde es veinticuatro de diciembre. Marimoco y sus padres, abandonan el ayuntamiento donde acaban de dejar el flamante coche teledirigido para los ni os pobres, con gran disgusto de nuestra amiga. - Y qu pasa, Olentzero no lleva regalos a todos los ni os sean ricos o pobres? -Claro que s -contesta el padre- pero Olentzero no es rico. Los padres pagan los regalos y por eso tenemos que ser solidarios con los que no tienen nada. Olentzero reparte los regalos pero no tiene dinero para comprar millones de juguetes. Olentzero es un pobre carbonero de Navarra, que todos los a os baja del monte para intentar hacer feliz a todo el mundo. -No s , pero a mi me parece que es un sucio gordinfl n, borracho y fumador. Y si no solo tienes que escuchar los villancicos sobre l. -Si t lo dices...-contesta el padre.-Ahora no tengo ganas de discutir.
Juan Soldado, Juan Cigarr n, Juan Holgado y la muerte, La oreja de Lucifer, El convidado, La Suegra del diablo. Seis cuentos populares, narrados por la pluma magistral de Fern n Caballero, una escritora - s , una mujer- que se escond a bajo ese seud nimo, pero que su verdadero nombre era Cecilia B hl de Faber y Larrea. Disfrutemos de sus relatos. Esta colecci n -en familia-, como su propio nombre indica, est pensada para todas las edades. Los que no saben leer escuchar n de sus padres, t os, hermanos, o tutores los viejos cuentos populares con los que disfrutamos en nuestra infancia. En una colecci n mimada, que recoge las versiones de diferentes autores de gran prestigio, d ndoles su impronta y las peculiaridades de su lugar de nacimiento.
Aquella noche era todo absurdo. Absurdo el candelabro de cinco velas, comprado de oferta en El Corte Ingl s, y que ahora estaba situado encima de la mesa. Absurdo ver al padre con traje y corbata, a la madre con un modelito adquirido a plazos en Zara y, a la hermana, luciendo un rid culo vestido ce ido por aquel lazo rojo, que al mirarlo hac a da o a la vista. Nada ten a sentido. Pero lo peor, lo que romp a todas las barreras de la l gica, era tener que cenar alubias de Tolosa, con su correspondiente chorizo y morcilla, a horas tan intempestivas. Pero aquella noche ten an un invitado de alta alcurnia, y al parecer, el esfuerzo merec a la pena. La familia de Punki se deshac a en halagos y mimos hacia aquel orondo personaje, que com a a dos carrillos y sudaba como un cerdo. - Est n buenas las alubias, Se or Director? Son de Tolosa Le pongo un poco m s, Se or Director? Unas guindillitas, Se or Director? El padre se jugaba un importante ascenso en la f brica donde trabajaba. Todo depend a de que aquel insaciable personaje saliese contento de aquella est pida cena familiar. Y aunque Punki se sent a rid culo, colaboraba como el que m s en agasajar al invitado, consciente de que un ascenso del padre, significaba un aumento de sueldo, y por tanto, un incremento en su paga dominical. - Exquisitas Ha sido todo un detalle el invitarme a cenar alubias de mi querido pueblo natal. - Estoy emocionado Tras el caf , hicieron aparici n las copas y los puros y, al quinto trago de pachar n, el invitado se fue poniendo nost lgico. - Qu familia m s entra able Me vienen recuerdos de mi infancia de Tolosa. Mi abuela pelando mazorcas de ma z; mi abuelo, junto al fuego, relatando cuentos de brujas y fantasmas; mis padres... Mientras el director prosegu a con sus recuerdos, Punki ajeno al relato, se remov a inc modo en la silla agarr ndose la barriga. Aquellas malditas alubias comenzaban a pasarle factura y sus tripas se contra an, a consecuencia de los gases. -Pero sin duda, el recuerdo m s marcado de mi ni ez en Tolosa, es el olor de aquella casa, el olor m s embriagador que haya sentido jam s. Fue justo en el momento en que el invitado aspiraba profundamente, intentando rememorar el aroma de su infancia, cuando Punki, no pudiendo evitarlo, dej escapar aquel largo y sonoro pedo. - Prrrrtttt Entonces sobrevino la cat strofe.
Y seguimos subiendo, y mi sorpresa fue may scula al comprobar que el mundo no era redondo sino rectangular, flotando en el espacio como un mapa mundi colgado en cualquier escuela. Y adem s, estaba rodeado por un grueso marco de madera - El mundo ni es, ni no es -grit mi compa ero, y se alando a las alturas, a adi - Ni el sol, ni la luna, ni el universo
Record is a King-Kong, aquel gorila gigante que atemorizaba a toda la ciudad de Nueva York? Pues as es Miguel, el maestro. Bueno, no tan feo. Pero m s temible, si cabe, que el de Hollywood. No hay nada en l que inspire confianza: barba, una larga melena, ciento y pico kilos, dos metros de altura, cejas pobladas, nariz de boxeador...
En este libro, encontrar s dos divertidas aventuras de nuestra amiga. Marimoco. 1. Marimoco y el ciberfantasma - No puede ser Es imposible El padre de Marimoco mira asombrado aquella factura. - Seiscientos euros en Internet Pero si yo apenas lo utilizo - Ha sido un ciberfantasma Y los padres sonr en ante la salida de Marimoco. Saben que siempre est inventando historias fant sticas. Pero Marimoco no miente. Todo empez hace unos d as... 2. Marimoco no quiere sopa Marimoco se lava las manos, se sienta en la silla, coge la cuchara y... - Qu ? Sopa Yo no quiero sopa A nuestra amiga se le ocurre una idea. - Ay, ay, ay, me duele la barriga -dice, mientras se agarra la tripa. - Vamos, deja de decir tonter as y come -la madre. - Si crees que nos vas a enga ar, la tienes clara -el padre. - Me duele de verdad Tengo un dolor horroroso Creo que estoy muy enferma -Entonces, habr que llamar al m dico... Marimoco se encoge de hombros y piensa: - Pues que lo llamen Pero yo no me como la sopa
Este verano no hay playa ni piscina para Nicol s. Ni fiesta, ni colonias. Ni amigo ni excursiones. S lo el abuelo en su apartado y ruinoso caser o. Pero un d a, encuentra un water abandonado -Roque- y se convierte en su mejor amigo.
Pero, por qu estaba destrozando el coche de la profesora? por qu aquella mirada asesina? por qu se jugaba la posibilidad de acabar en un correccional de menores, siendo consciente de que estaba cometiendo un grave delito? Para comprender mejor, qu le hab a llevado a Punki a esta situaci n, ser a conveniente retroceder en el tiempo, y no empezar a construir la casa por el tejado. Todo comenz , cuando Don Torcuato -el antiguo profesor- decidi tirar la toalla. Nunca antes hab a pensado, que llegar a este momento. Siempre le hab a encantado la ense anza y pensaba que era un afortunado, al poder trabajar en algo que le gustaba, y rodeado de j venes, que como siempre repet a "eran el futuro de este pa s". Pero un mocoso de cresta rosa, se hab a cruzado en su camino. Al principio, pens que en poco tiempo tendr a a Punki m s derecho que una vela, que solo era cuesti n de tiempo. Pero hab an pasado tres meses, y aquel trimestre hab a sido el peor de su vida.
Sus compa eros trataron de disuadirle de aquella idea tan descabellada, pero Mariano, haciendo o dos sordos, rompi de una patada la carcomida tapa de su viejo ata d, y retirando la l pida, sali al exterior del camposanto. Un c lido viento sur golpe la calavera de Mariano, y este, mirando a aquella luna redonda como un queso de Idiazabal, respir profundamente con la intenci n de llenar sus pulmones con aquel ambiente embriagador. Pero no lo consigui . La bocanada de aire se escap entre sus costillas y entonces record , que sus pulmones solo eran un recuerdo perdido en el tiempo, as como el resto de lo que un d a fue un bello cuerpo, codiciado por m s de una moza.
Si no eres un cagado o quieres superar tus miedos, s valiente y sumerg te en estos diez relatos. Eso s , por si acaso, cada noche antes de acostarte mira debajo de la cama.
Ana Mari, Jos Mari, Mari Pili, Lu s Mari... La oca que era una lamia, el burro que intent volar, la gallina que puso un huevo frito y el caballo pinto, que pretendi salvar a todos sus compa eros del gran diluvio. Cuatro narraciones llenas de humor, s tira y fantas a que recuperan el esp ritu de las f bulas. Ana Mari, Jos Mari, Mari Pili, Lu s Mari... La oca que era una lamia, el burro que intent volar, la gallina que puso un huevo frito y el caballo pinto, que pretendi salvar a todos sus compa eros del gran diluvio. Cuatro narraciones llenas de humor, s tira y fantas a que recuperan el esp ritu de las f bulas.
Cuando Punki asom por el portal, arrastrando a duras penas su equipaje playero, el padre comenz a tirarse de sus escasos pelos mientras maldec a entre dientes; la madre se quit las gafas de sol porque no pod a dar cr dito a lo que estaba viendo; y la hermana comenz a re rse a carcajadas, de aquella forma tan hist rica, y que tanto le fastidiaba a Punki. - Se puede saber a d nde piensas ir con toda esa chatarrer a? Punki se sinti hondamente dolido por las palabras de su padre, pero decidi no perder la calma, y con una sonrisa un poco forzada canturre aquella vieja canci n del verano: No te olvides la toalla cuando vayas a la playa. Oh, oh, chalal , qu felicidad Entonces fue cuando el padre se quit la gorra de Chiqui Park, y comenz a estrujarla fren ticamente entre sus manos. - Si no fueras tan imb cil, sabr as que no vamos a la playa, sino al caser o del abuelo Nicasio
Punki, sudoroso, se remov a entre las s banas de su cama inquieto, sumergido en el misterioso mundo de los sue os. De vez en cuando, entre dientes, balbuceaba un nombre, y su cuerpo se estremec a desde los pies al ltimo pelo de su cresta rosa. - Julie, Julie Al abrir los ojos, descubri a su hermana frente a la cama, que alborozada miraba el bulto que formaba su pitil n tieso, bajo las s banas. - Qu ? Preparando la tienda de campa a? Con la agilidad que le caracteriza, la hermana desapareci por la puerta, en el momento en que el despertador fue a estrellarse contra el quicio de la misma. Y mientras nuestro amigo lanzaba toda clase de improperios, pudo escuchar c mo esta, gritaba por toda la casa: - Punki tiene el pitil n tieso Punki tiene el pitil n tieso A medida que iba recogiendo los restos del maltrecho despertador, una resoluci n firme se iba gestando en su cerebro. Estaba harto de sufrir calladamente aquel martirio, que le imped a dormir relajadamente. Desde que aquella chica norteamericana, de origen hispano, apareciera en su clase, hab a perdido el apetito y la concentraci n en los estudios -si bien, en esto ltimo nunca estuvo demasiado concentrado-. La imagen de Julie Parker Gonz lez le persegu a a todas horas del d a y la noche, sin que hubiera nada que pudiera hacerle olvidarla ni un instante. Esta situaci n se manten a desde hac a tres meses y las ojeras empezaban a oscurecer los ojos de Punki. Durante mucho tiempo se neg a reconocerlo -siempre pens que l estaba a salvo de todas esas memeces de las revistas del coraz n-, pero hab a llegado el momento de hacer frente a la verdad, de aceptar lo que hace tiempo era manifiesto. - Estoy enamorado