Kirjojen hintavertailu – 12 859 829 kirjaa ja 27 kauppaa
Kirjailija
Juan Arabia
Kirjat ja teokset yhdessä paikassa: 9 kirjaa, julkaisuja vuosilta 2014–2025, suosituimpiin kuuluu N° Especial - Ezra Pound. Vertaile teosten hintoja ja tarkista saatavuus suomalaisista kirjakaupoista.
N mero especial sobre Ezra Pound, que incluye las memorias de Williams Carlos Williams sobre sus visitas al manicomio de St. Elizabeths; ensayos sobre la poes a de Pound por T. S. Eliot; un reciente texto de Neil Leadbeater sobre Pound y su traducci n de "The Seafarer". Re ne una gran cantidad de poemas del autor --desde trabajos in ditos, escritos en la universidad, y textos recogidos de A Lume Spento, Canzoni, Ripostes, Lustra, Personae, The Cantos, etc tera. A modo de posdata, se incluyen las memorias de Noel Stock (bi grafo de Pound), trabajos de Jared Spears, "Ezra Pound y el simbolismo franc s", y las memorias po ticas de Elizabeth Bishop, entre muchos otros.
Lo que se nos sugiere desde el t tulo, es la presencia del poeta en una estaci n de intercambio. Pero Arabia describe en todo momento un paisaje natural. Al igual que en Wordsworth y Blake se trata de un rechazo del ojo- el m s desp tico de los sentidos- para invocar, como en Carlyle "una ptica espiritual". De ah el reemplazo de la estaci n por esta gran hacienda iluminada. Habr a que pensar en la zona de Bund de Shangh i como un espect culo de incomparable variedad y capacidad de estimulaci n, al que probablemente s lo se aparejan ciudades como Nueva York y Par s, pero donde el poeta no puede obtener placer visual. Desconfiar de las im genes se vuelve un imperativo categ rico en un pa s comunista, parad jicamente fetichizado por la visi n de las estructuras a n coloniales y crecientemente capitalista. No se puede sino pensar en la influencia que Bergson tuvo sobre la poes a imagista, transmitida por T. E. Hulme a poetas angloamericanos como Eliot, Pound y Williams. Recordemos que Juan Arabia es traductor de Ezra Pound, y uno de los libros en que trabaja hace a os es Cathay, de manera que se encuentra familiarizado con la l rica china y con el uso del ideograma por el autor norteamericano. De modo que hay una sincronicidad entre el trabajo de traducci n, de formaci n, las preferencias po ticas y las im genes que capta el autor en sus viajes, un sistema completamente cerrado y rara vez observado en un poeta de su edad, que otorga a su obra un alto grado de consistencia est tica, a pesar de los cambios que cada proyecto- libro ha connotado para el argentino. The Bund se sustenta en la idea de deep image, entendida en el sentido que le otorga Tony Barnstone 4] en un intento de comprender la naturaleza de las im genes de la poes a china. Un t rmino operativo asimismo para la poes a de Hilda Doolitle, a quien se homenajea en el primer verso y en los ltimos dos de South Shaanxi Road. Tanto en H. D como en Juan Arabia existe un impulso a abandonar la representaci n mim tica, mediante la yuxtaposici n de elementos que permitan tomar el pulso a la inmediatez de la experiencia vivida. Con la salvedad de que Arabia no convierte la imagen en la intuici n de la duraci n (la dure de Bergson) tomando prestadas im genes diversas, como en la poes a de Eliot, por ejemplo. Realiza m s bien una sobreposici n, una imagen que va m s all de las formas espacializadas, una imagen absolutamente carente de l mites que habr a que rastrear en las b squedas de nuevas experiencias visuales por el surrealismo, orientadas hacia una redenci n visionaria que se sigue del mandato rimbaldiano de hacerse vidente. Una exploraci n de este tipo no es nueva en el autor de The Bund. De hecho, una de las grandes lecciones que nos deja Hacia Carcassone es que el Trobar Clus es ya una manera de embrollar los sentidos, de entrebescar, dec an los provenzales: entrelazar. De manera que pareciera que todas las piezas del proyecto po tico de Arabia estuvieran profundamente calculadas, ya sea en sus lecturas, en los saltos que da como escritor y en los lugares por donde se desplaza. As entendemos especularmente la pregunta esencial que se plantea el poema The Bund en su verso inicial. THE BUND Volar n m s alto estas canciones? De una m scara har n un artificio m s pobre, reduciendo las cenizas de su experiencia, desafilando el cuerno, agrupando la especie creada. Nuestro trabajo, el m s oscuro, bebe de ese mismo mar 圆明园路Tonto es aquel quien no cree en diluvios. Rodrigo Arriagada Zubieta
La obra de John Fante se circunscribe a t picos, estilos, experiencias, ideales y prop sitos que se presentan (y reproducen) a lo largo de la historia de la literatura norteamericana. Las formaciones, en ese sentido, deben ser entendidas como aquellos movimientos y tendencias efectivos, en la vida intelectual y art stica, que tienen una influencia significativa y a veces decisiva sobre el desarrollo activo de una cultura y que presentan una relaci n variable y a veces solapada con las instituciones formales. Es suficiente estudiar esta formaci n que John Fante recibe de autores como Wolfe, Fitzgerald o Dresier para comprender su universo literario? La respuesta es negativa, por supuesto. Estamos hablando de autores que tuvieron un considerable reconocimiento (y por tanto, una notable reproducci n) en el momento de emisi n de sus trabajos, en mayor o menor medida. Pero esta no es una conjetura del todo v lida para abordar la problem tica en toda su complejidad. Cu l es el lugar de toda esta literatura dentro de un an lisis trascendental, en el que un proceso cultural es medido dentro de un sistema que determina rasgos dominantes? La complejidad de una cultura, con sus formas de producci n, circulaci n y reproducci n, no s lo debe ser hallada en sus definiciones sociales. Lo que interesa son las interrelaciones din micas, en cada punto del proceso, de los elementos hist ricamente variados y variables. Cu l es la particularidad de John Fante dentro de este escenario? El universo literario de John Fante est inmerso dentro de un sistema (orden) m s amplio. Esto no quiere decir que el orden social dominante haya agotado toda su pr ctica en el momento de su producci n. Mucho de lo recorrido en el segundo cap tulo, de autores que ya eran cl sicos en la poca de Fante (como Whitman o Emerson o Twain), parecen responder a este proceso espec fico. Son autores con proyectos alternativos -incluso de oposici n- a la cultura dominante de principios de siglo XX en los Estados Unidos. La forma de Whitman, por ejemplo, es tan revolucionaria como el contenido y la resistencia que los gustos institucionalizados de la poca le opusieron a la primera, fue tan grande como lo que le opusieron al segundo; o la obra de Dreiser, hijo de inmigrantes pobres y derrotados, cuya tragedia surge espec ficamente en raz n del antagonismo entre la promesa de Estados Unidos, su materialismo y su riqueza por un lado, y la pobreza en la que viv an sumidos millones de norteamericanos, por el otro. Y, como muestra Dreiser, la pobreza no s lo era econ mica sino tambi n de valores, del esp ritu
Bulmenia (2022) es el sexto libro de poes a de Juan Arabia*.sharp metal wardying by hatBrescia fishesbottom of pond 锋利的金属战争为帽子而死布雷西亚鱼在池塘底部 * Juan Arabia es poeta, traductor y cr tico literario. Nacido en Buenos Aires, Argentina, en 1983. Entre sus t tulos m s recientes se encuentran: Desalojo de la naturaleza (Buenos Aires Poetry, 2018), L'Oc an Avare (Al Manar, Voix Vives de M diterran e en M diterran e, 2018), The Bund (Buenos Aires Poetry, 2020), Hacia Carcassonne (Pre-Textos, 2021) y Verso Carcassonne (Raffaelli Editore, 2022). Titulado de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires, fundador y director del proyecto cultural y literario Buenos Aires Poetry, adem s es cr tico literario en el Suplemento de Cultura del Diario Perfil y en Revista de Diario Clar n. Tras la publicaci n de El enemigo de los Thirties (2015), premiado en Francia, Italia y Macedonia, particip en varios festivales de poes a en Latinoam rica, Europa, Estados Unidos y China. En el 2018 fue invitado al festival de poes a en Francia (S te) Voix Vives en representaci n de Argentina, as como particip del encuentro Poetry Comes to Museum LXI, auspiciado por el Shanghai Minsheng Art Museum, de 2019, siendo el segundo poeta latinoamericano en ser invitado. Ha traducido obras de Ezra Pound, Arthur Rimbaud, Dylan Thomas y Dan Fante, entre otros.
El universo po tico, la relaci n con otros escritores y sus ideas en torno a la escritura son algunos de los materiales que presenta el nuevo n mero especial dedicado a la vida y obra de Charles Bukowski, uno de los grandes autores de la cultura popular estadounidense. Nacido en Andernach, Alemania, el 16 de agosto de 1920 y fallecido en San Pedro, California, el 9 de marzo de 1994, Bukowski es mayormente recordado por su alter ego, Henry Chinaski, protagonista de novelas como "Cartero" y "Fact tum", donde se destacan las relaciones tormentosas con mujeres, la cerveza y la vida marginal. M s all de la imagen de borracho solitario que se cristaliz en el imaginario popular, Bukowski fue un poeta que busc siempre la palabra precisa que pudiera sacar brillo del barro, encontrar oro en la miseria y dejar todo en la escritura. "Si lo vas a intentar, dale hasta el final/ de lo contrario, ni siquiera empieces", dice en su poema "Tira los dados". Este n mero especial incluye una entrevista realizada en marzo de 1963, sus encuentros con Neal Cassady y William Burroughs, un texto sobre Dylan Thomas, una carta de John Fante y una extensa selecci n de su poes a.
"Nos alejamos de la ciudad", advierte el primer verso de Desalojo de la naturaleza, el segundo libro de Juan Arabia (Buenos Aires, 1983). Pertenece al poema titulado "Juicio", un manifiesto basado en la afirmaci n de la naturaleza y la toma de partido por el salvaje. La obra de este joven poeta argentino realiza as uno de los viejos ritos de la poes a: la cr tica de la modernidad. Mundo moderno, ese eufemismo que suele usarse para nombrar el orden social y cultural creado por la burgues a metropolitana a la medida de sus intereses. En este contexto, la poes a deviene " e]l colibr inadaptable... P rpura, / como el placer del l mite, sediento/ como la destructora ra z del sauce" (Un colibr en la bauhinia). Esa ra z es s mbolo de poder transformador, de desaf o radical al burgo y al civilizado: "Nuestra flauta qued encerrada/en la ra z de un sauce: / ...] levantando calles y baldosas" (Juicio). Arabia hace bien al rechazar la modernidad y, en particular, la que nos toca a los latinoamericanos, deformada y dependiente. Las lites en el poder participaron ayer del saqueo colonial, y participan hoy de la no menos cruenta e injusta explotaci n neocolonial. Crearon naciones para el beneficio de las antiguas y nuevas metr polis y, por supuesto, su propio beneficio como intermediarios. Evocando ese contexto, nuestro poeta cuenta que "me alej de tus calles como mis/ancestros se alejaron de Europa" (B. A.). Pero su posici n es cr tica del colonialismo y el neocolonialismo, y por esos nos conmina a que "olvidemos las sociedades de los ricos, / y pasemos el resto de nuestros/ d as entre lobos" (Inspiraci n en Jean de la Fontaine). La transformaci n social es percibida como un proceso natural: "Por aqu pas la revoluci n, / como pasaron las estaciones" (Ardennes), y es necesario "recuperar cada desalojo de la naturaleza" (B. A.). Con este inquieto libro vuelve Arthur Rimbaud a romperse el alma en los caminos, reverdece la tradici n por momentos marchita del poeta rebelde: La esclavitud occidental, las ratas. Ac mueren enfermos los sonidosde cacer a... Brota el h medo airede la brisa en los c rculos de rebeli n. No se trata de una rebeld a generacional porque, como se denuncia en "El poeta que enterr sus mentiras", mientras en los anaqueles se empolvan los libros de poes a, "el nico resto de humanidad que queda", los j venes se emborrachan "abandonando toda idea de independencia". El desplazamiento a la naturaleza se realiza, esta vez, con conciencia de clase: "Pero no parezco un campesino: / ahora entiendo que quiero destruir todo" (B. A.)." El colibr inadaptable" La poes a anti-moderna de Juan Arabiapr logo de V ctor Rodr guez N ezGambier, 19 de septiembre de 2017
Este libro presenta, de alguna forma, ensayos sobre los escritores fundamentales que le dieron car cter al movimiento contracultural norteamericano. Cada uno de ellos, a su manera, denunci la hipocres a de un sue o imaginado por una sociedad cercada sobre s misma. Quiz Walt Whitman fue el nico que encontr , en pocas remotas, hojas de hierba en caminos nunca antes transitados. Por eso mismo, la inclusi n del apartado sobre el ruise or de Samuel Taylor Coleridge no tiene por qu resultar azarosa. Este poeta ingl s, junto con William Blake y otros tantos, fue uno de los precursores en cuanto a esclarecer el proceso espec fico de dominaci n: el de una racionalidad sist mica, cient fica o civilizada. Y al igual que John Fante, Jack Kerouac y Jerome David Salinger, Coleridge fue un b rbaro con esp ritu infantil. La p rdida, para todos ellos, es una constante: el sue o es irrealizable, el crecimiento inevitable, el control asecha y corroe en las f bricas, en las escuelas, en las universidades. Todos ellos, adem s, escribieron para ser le dos y comprendidos Porque a pesar de todo abrazaron a su poca y a su gente. Entendieron, r pidamente, que el cambio de una forma de pensar s lo es posible a trav s de una decisi n que se hace visible en la experiencia. Quiz Carlyle, en De los h roes y sobre su culto, se confundi al hablar sobre la p rdida de la figura heroica de los poetas. O malentendi su destino: aun hoy, hay batallas que se despliegan a pesar de la evidente victoria del enemigo. De no haber sido de esta forma, no entender amos por qu la obra de John Fante inquiet a tantos editores, siendo primero silenciada y s lo reproducida en el exilio del momento de su producci n; de la mismo modo que no entender amos el espec fico y prolongado trabajo ideol gico que se ejerci sobre los Beats. Se alar el peligro es la forma m s evidente de reconocer una debilidad. El alejamiento de ciertos valores ortodoxos, o emergencias culturales espec ficas, mantiene en vida y en continuo oleaje a las formaciones y las instituciones que trabajan s lo en la apariencia leg tima o posible de lo real. Sin embargo, este libro se presenta como una PosData, una que incluye no s lo la relectura de ciertos temas, t picos y autores. Incluye, en ese sentido, un comentario aislado para recordar a los h roes de nuestros tiempos. Es una plegaria, una despedida; pero adem s una forma de inmortalizar, intacta, nuestra derrota.