Kirjojen hintavertailu – 12 859 819 kirjaa ja 27 kauppaa

Kirjailija

Vicente Blasco Ibanez

Kirjat ja teokset yhdessä paikassa: 633 kirjaa, julkaisuja vuosilta 2000–2026, suosituimpiin kuuluu La araña negra (tomo 1). Vertaile teosten hintoja ja tarkista saatavuus suomalaisista kirjakaupoista.

Nimi esiintyy myös muodoissa: Vicente Blasco Ibáñez, Vicente Blasco Ibánez, Vicente Blasco Ibañez, Vicente Blasco Ibàñez, Vicente Blasco-Ibanez, Vicente Blasco-Ibàñez, Vicente-Blasco Ibanez

633 kirjaa

Kirjojen julkaisuvuodet: 2000–2026.

Entre Naranjos

Entre Naranjos

Vicente Blasco Ibanez

Outlook Verlag
2022
pokkari
Excerpt from Entre Naranjos: Novela Salud Rafael a su madre y a don Andr s, que a n quedaban a la mesa saboreando el caf , y sali del comedor. About the Publisher Forgotten Books publishes hundreds of thousands of rare and classic books. Find more at www.forgottenbooks.com This book is a reproduction of an important historical work. Forgotten Books uses state-of-the-art technology to digitally reconstruct the work, preserving the original format whilst repairing imperfections present in the aged copy. In rare cases, an imperfection in the original, such as a blemish or missing page, may be replicated in our edition. We do, however, repair the vast majority of imperfections successfully; any imperfections that remain are intentionally left to preserve the state of such historical works.
Arroz y Tartana

Arroz y Tartana

Vicente Blasco Ibanez

Outlook Verlag
2022
sidottu
A las tres de la tarde entr do a Manuela en la plaza del Mercado, envuelto el airoso busto en un abrigo cuyos faldones casi llegaban al borde de la falda, cuidadosamente enguantada, con el limosnero al pu o y velado el rostro por la tenue blonda de la mantilla. Tras ella, formando una pareja silenciosa, marchaban el cochero y la criada: un mocet n de rostro carrilludo y afeitado que respiraba brutal jocosidad, luciendo con tanta satisfacci n como embarazo los pesados borcegu es, el terno azul con vivos rojos y botones dorados y la gorra de hule de ancho plato, y a su lado una muchacha morena y guapota, con peinado de rodete y agujas de perlas, completando este tocado de la huerta su traje mixto, en el que se mezclaban los adornos de la ciudad con los del campo. El cochero, con una enorme cesta en la mano y una espuerta no menor a la espalda, ten a la expresi n resignada y pacienzuda de la bestia que presiente la carga. La muchacha tambi n llevaba una cesta de blanco mimbre, cuyas tapas mov anse al comp s de la marcha, haciendo que el interior sonase a hueco; pero no se preocupaba de ella, atenta nicamente a mirar con ce o a los transe ntes demasiado curiosos o a pasear ojeadas hura as de la se ora al cochero o viceversa. Cuando, doblando la esquina, entraron los tres en la plaza del Mercado, do a Manuela se detuvo como desorientada. Gran Dios... cu nta gente Valencia entera estaba all . Todos los a os ocurr a lo mismo en el d a de Nochebuena. Aquel mercado extraordinario, que se prolongaba hasta bien entrada la noche, resultaba una festividad ruidosa, la explosi n de alegr a y bullicio de un pueblo que entre montones de alimentos y aspirando el tufillo de las mil cosas que satisfacen la voracidad humana, regocij base al pensar en los atracones del d a siguiente. En aquella plaza larga, ligeramente arqueada y estrecha en sus extremos, como un intestino hinchado, amonton banse las nubes de alimentos que hab an de desparramarse como nutritiva lluvia sobre las mesas, satisfaciendo la gigantesca gula de la Navidad, fiesta gastron mica, que es como el est mago del a o. Do a
Arroz y Tartana

Arroz y Tartana

Vicente Blasco Ibanez

Outlook Verlag
2022
pokkari
A las tres de la tarde entr do a Manuela en la plaza del Mercado, envuelto el airoso busto en un abrigo cuyos faldones casi llegaban al borde de la falda, cuidadosamente enguantada, con el limosnero al pu o y velado el rostro por la tenue blonda de la mantilla. Tras ella, formando una pareja silenciosa, marchaban el cochero y la criada: un mocet n de rostro carrilludo y afeitado que respiraba brutal jocosidad, luciendo con tanta satisfacci n como embarazo los pesados borcegu es, el terno azul con vivos rojos y botones dorados y la gorra de hule de ancho plato, y a su lado una muchacha morena y guapota, con peinado de rodete y agujas de perlas, completando este tocado de la huerta su traje mixto, en el que se mezclaban los adornos de la ciudad con los del campo. El cochero, con una enorme cesta en la mano y una espuerta no menor a la espalda, ten a la expresi n resignada y pacienzuda de la bestia que presiente la carga. La muchacha tambi n llevaba una cesta de blanco mimbre, cuyas tapas mov anse al comp s de la marcha, haciendo que el interior sonase a hueco; pero no se preocupaba de ella, atenta nicamente a mirar con ce o a los transe ntes demasiado curiosos o a pasear ojeadas hura as de la se ora al cochero o viceversa. Cuando, doblando la esquina, entraron los tres en la plaza del Mercado, do a Manuela se detuvo como desorientada. Gran Dios... cu nta gente Valencia entera estaba all . Todos los a os ocurr a lo mismo en el d a de Nochebuena. Aquel mercado extraordinario, que se prolongaba hasta bien entrada la noche, resultaba una festividad ruidosa, la explosi n de alegr a y bullicio de un pueblo que entre montones de alimentos y aspirando el tufillo de las mil cosas que satisfacen la voracidad humana, regocij base al pensar en los atracones del d a siguiente. En aquella plaza larga, ligeramente arqueada y estrecha en sus extremos, como un intestino hinchado, amonton banse las nubes de alimentos que hab an de desparramarse como nutritiva lluvia sobre las mesas, satisfaciendo la gigantesca gula de la Navidad, fiesta gastron mica, que es como el est mago del a o. Do a