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Emilia Pardo Bazán
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En su obra La literatura francesa. La Transici n, Emilia Pardo Baz n analiza la evoluci n de la literatura francesa desde el romanticismo hasta la modernidad, con especial nfasis en la transici n del romanticismo al realismo. En su obra, Pardo Baz n destaca la importancia de la literatura francesa en el contexto de la evoluci n de la cultura europea. Analiza, adem s, las caracter sticas y las tendencias m s importantes de la literatura francesa en esta poca. La cr tica literaria de Pardo Baz n es inseparable y complementaria de su tarea narrativa, y hay que considerarla, como podremos comprobar en los ltimas p ginas de su ensayo, deudora de la filosof a de la historia de Hip lito Taine. Dos son los componentes esenciales de su labor cr tica: el historicismo y el comparatismo. Y, sin renunciar a la mejor tradici n hisp nica, aspira al sincretismo cultural aprovechando la influencia decisiva de los novelistas europeos, singularmente franceses -Balzac, Flaubert, los hermanos Goncourt y Zola. Pardo Baz n reivindica la tradici n hisp nica a la vez que un profundo europe smo cultural. As se refleja en su dilatada obra ensay stica sobre las diferentes movimientos est ticos, en particular los franceses. No es casual que sus reflexiones literarias procedan siempre de la literatura francesa, pues la formaci n intelectual de la autora coru esa est marcada desde su adolescencia por la cultura del pa s vecino, que, adem s, frecuent en m ltiples ocasiones.
Emilia Pardo Baz n escribi m s de 600 cuentos. Continuamente suceden en Marineda o en alg n otro lugar de la Galicia rural. Cuentos de Marineda (1892) es un documento a trav s de la ficci n de la problem tica rural y urbana de la Galicia de la segunda mitad del siglo XIX y principios del XX. Estos cuentos proporcionan muchos datos para estudiar la vida gallega de la poca. Son un compendio de costumbres, problemas, preocupaciones y creencias del campesinado gallego. En estos relatos, do a Emilia trata temas tan vigentes como los problemas de la tierra, el campesinado, el caciquismo, la emigraci n, etc. El paisaje en Pardo Baz n est siempre influido por la visi n del espacio gallego. En este sentido hay que diferenciar dos mbitos. Por un lado, su visi n urbana de Galicia, sobre todo de La Coru a, ciudad a la que bautiz con el nombre ficticio de Marineda. Tampoco se olvida de otras grandes ciudades como Santiago o Lugo, aunque sea en La Coru a donde desarrolle la mayor parte de su trama ficticia urbana. La propia Emilia lo explica en su pr logo de La Tribuna: Quien desee conocer el plano de Marineda, b squelo en el atlas de mapas privados ...].
Los Cuentos sacroprofanos de Pardo Baz n resultan un compendio revelador de las diversas tendencias est ticas que se mezclan en el XIX, menos contrapuestas de lo que en general se ha dicho. En la escritora gallega se refleja la tensi n propia de su siglo entre lo sacro y lo profano. En este conjunto de relatos se muestra un inter s expl cito por contrastar el mundo profano y el sacro. El primero de estos que tiende a ser m s realista y contempor neo y el segundo se inclina hacia el simbolismo y el pasado. En el pr logo Pardo Baz n reconoce que los Cuentos sacroprofanos contienen p ginas acentuadamente naturalistas, al lado de otras saturadas de idealismo rom ntico. Yo s que todas son verdad (...) Vida es la vida org nica y tambi n la ps quica. Este es el caso del cuento La Borgo ona ambos aspectos est n conjugados sabia y bellamente. Este relato, ambientado en el siglo XIII, narra las haza as de una joven que se hace peregrina. Imita el ejemplo de un franciscano que pasa por su granja (una figura de penitente-modelo que adquiere ambiguas connotaciones demon acas). En los ojos de la Borgo ona, que mira con arrobado xtasis al peregrino al comienzo de la historia, y en el de la narradora que transcribe su aventura, se plasma un medievalismo idealizante, recreador de su belleza est tica. Mientras, el padre considera al penitente un mendigo desharrapado y loco y se niega a tenerlo en su casa. As se nos revela los ojos desmitificadores que emplea a veces el realismo-naturalismo para observar el Medievo.
Insolaci n. Historia amorosa es una novela de Emilia Pardo Baz n, publicada en 1889. Narra la aventura amorosa de una viuda con un hombre m s joven. Se aleja del Naturalismo de Los pazos de Ulloa y se centra en el estudio psicol gico de los personajes, empleando un estilo que la acerca a la narraci n espiritualista. Es notable en Insolaci n el feminismo y la puesta en duda de los valores morales y la doble vara de medir de la sociedad de la poca.
Memorias de un solter n es la continuaci n y culminaci n de Do a Milagros. En la novela encontramos, por tanto, elementos que caracterizan a las principales tendencias novelescas de la segunda mitad del siglo XIX, entre los que cabe destacar el retrato de la sociedad burguesa, la vocaci n did ctica de la novela y la centralidad del personaje literario. Los personajes son la familia que protagonizaba la primera obra del ciclo, don Benicio Neira y sus hijas. Neira es un hidalgo arruinado, que se empe a en vivir con las mismas normas de la clase alta (hijas que no trabajan, b squeda de un buen marido...) aunque la fortuna familiar los ha empujado ya hacia la clase media. Para colmo de sus desdichas, su matrimonio fue muy f rtil y Neira tiene muchas hijas casaderas (y un nico hijo y heredero) con las que no sabe muy bien que hacer. Una de esas hijas es Fe, a la que sus hermanas llaman con muy mala intenci n Fe ta. Fe ta Neira es considerada por toda Marineda la m s extravagante de las hijas del hidalgo, porque ha le do todo cuanto ha podido y est decidida a ganarse la vida dando lecciones. La historia es contada por Mauro Pareja, el solter n a cuyas memorias se refiere el t tulo, que se decide a visitar la casa de los Neira, decidido a que le sirva de medicina para curarse de cualquier inclinaci n posible al matrimonio. Sin embargo, sus visitas no salen como l esperaba. En Memorias de un solter n se entrecruzan dos tramas argumentales: por un lado, el relato de Mauro Pareja, soltero convencido, que trata de persuadir al lector de los beneficios de una vida alejada del matrimonio, as como relatar su vida para desmentir lo que en Marineda se piensa de l;por otro lado, la historia de don Benicio, un padre viudo que intenta sacar a su familia adelante, narrada a los ojos de Mauro.
Emilia Pardo Baz n, coru esa de origen y buena conocedora de su tierra, sus gentes, su folklore, sus leyendas y tradiciones, recurre a la reelaboraci n de stas en muchos de sus relatos de ambientaci n galaica, sobre todo en los que transcurren en el medio rural, donde precisamente segu an y siguen vigentes muchas de esas tradiciones y leyendas populares. Historias y cuentos de Galicia es una compilaci n de cuentos ambientados en Galicia. Reflejan el realismo que caracteriz a la autora y poseen algunos tintes costumbristas correspondientes a la poca. Con estos relatos se adentra en la problem tica rural y urbana de la Galicia de la segunda mitad del siglo XIX y principios del XX, aunque el inter s de do a Emilia era un de regionalismo afectivo, nunca pol tico ni ideol gico. La forma primaria de la novela es el cuento, no escrito, sino oral, embeleso del pueblo y de la ni ez. Cuando al amor de la lumbre, durante las largas veladas de invierno, o hilando su rueca al lado de la cuna, las tradicionales abuela y nodriza refieren en incorrecto y sencillo lenguaje medrosas leyendas o morales ap logos, son... qui n lo dir a ... precedentes de Balzac, Zola y Gald s.
El tesoro de Gast n, de Emilia Pardo Baz n, relata la historia de un joven adinerado que despilfarra la fortuna heredada de su madre. Sin embargo, tras muchas andanzas, Gast n descubre que puede vivir de una manera distinta, recuperar lo perdido y encontrar amor y honestidad.
La madre naturaleza es una novela de Emilia Pardo Baz n publicada en 1887. Esta obra es la conclusi n de la historia de Los pazos de Ulloa. Es uno de los ejemplos m s emblem ticos del naturalismo en Espa a. Aunque est muy lejos del naturalismo de mile Zola, comparte algunas de las caracter sticas de esta corriente literaria, pero, en general, muy atenuadas. Las dos novelas comparten personajes y escenarios, aunque es evidente que el car cter y la finalidad no es la misma. La primera, Los pazos de Ulloa, es una novela de acci n centrada en la descripci n de la situaci n pol tica, social y religiosa de la decadente nobleza rural gallega de finales del siglo pasado. En ese ambiente un intruso, el p rroco Juli n, por su naturaleza devota, buena y serena, se encuentra arrastrado por los acontecimientos. Sin embargo, es incapaz (por ignorancia o cobard a) de hacer nada para cambiarlo. En cambio, La madre naturaleza, se centra en la siguiente generaci n de la misma familia. As muestra c mo los pecados de los padres condenan a los hijos o, por usar la terminolog a naturalista, c mo el medio y la herencia gen tica condicionan la existencia de las personas. En este caso el intruso, Gabriel Pardo, se compromete personalmente en los hechos. A diferencia de la novela anterior, este relato muestra un tono m s intimista y reflexivo sobre la naturaleza humana. La madre naturaleza es una defensa del naturalismo cristiano, ante al imperio de la naturaleza humana. Aqu se relata el amor incestuoso de los hermanos Perucho y Manuela. Aparece una nueva generaci n, los personajes centrales de la historia y los conflictos intensos de sus vidas. La trama describe esta pasi n prohibida con ese naturalismo a la espa ola que la autora defendi en sus ensayos.
Emilia Pardo Baz n fue una escritora y cr tica literaria espa ola del siglo XIX que desempe un papel importante en la renovaci n de la literatura espa ola de su poca. En su obra, La literatura francesa moderna. El Romanticismo, Pardo Baz n aborda el movimiento literario franc s del Romanticismo, describiendo sus caracter sticas y su influencia en la literatura y la cultura francesas. El Romanticismo surgi en Francia a mediados del siglo XVIII y se caracteriz por una est tica basada en la emoci n y la subjetividad, as como por un inter s en la naturaleza, la fantas a y la historia. Seg n Pardo Baz n, el Romanticismo revolucion la forma en que se conceb a la literatura y sent las bases para el desarrollo de nuevos g neros y formas de expresi n art stica. En este ensayo, la autora describe tanto los aspectos positivos como los negativos del Romanticismo y c mo este movimiento influy en la literatura francesa y en la cultura en general.
Ciertos cr ticos encuentran una aureola de espiritualismo ruso en Una cristiana, de Emilia Pardo Baz n, en la que la estructura social de la Espa a del siglo XIX es descrita con naturalismo, a trav s de un personaje en conflicto con sus presuntos or genes jud os. Una cristiana est narrada en primera persona por el protagonista, Salustio Mel ndez Unceta, por lo tanto el punto de vista del relato es subjetivo, siempre desde la ptica de este personaje, principal afectado por los hechos narrados. Sin embargo, esta visi n tan personal se ve contrarrestada por la presencia de numerosos di logos, que, bajo la forma de amistosas conversaciones y acaloradas discusiones, toma posicionamientos diferentes sobre los hechos narrados y sobre la concepci n de la vida y del amor. Uno de los temas que no pod a faltar en esta novela es el an lisis del papel social que juega la mujer. Acostumbrados a encontrar en muchas novelas de Pardo Baz n la defensa de una mujer moderna e independiente o la cr tica a la mujer espa ola tradicional, esta obra nos sorprende con la presencia de Carmi a, una mujer cristiana educada en unos principios tradicionales. Es una mujer que no tiene especiales inquietudes culturales y se limita a sus obligaciones religiosas y a las relaciones sociales, consideradas como propias de las mujeres de la clase media provinciana.
Dulce due o (1911), La Quimera (1905), junto con La sirena negra (1908) se suele considerar parte de una especie de trilog a. Dulce Due o es la ltima de las novelas largas de Emilia Pardo Baz n. Es su testamento literario. Aqu se expone el tema de la b squeda de la felicidad y del amor ideal. No es casualidad que la autora elija a Santa Catalina de Alejandr a como leit-motiv de esta obra suya, porque esta santa representa en su m s alto grado el gusto por la sabidur a y la belleza, as como la defensa a ultranza de la individualidad y la libertad femeninas, tan preciadas en la autora: Yo amo mucho la figura de Santa Catalina. En Las Torres la tengo esculpida en piedra, con su tocado bizantino. La b squeda del amor, que se vincula, en t rminos plat nicos, con la belleza, y en ltimo extremo con Dios, es el motor que empuja tanto a Catalina de Alejandr a como a Lina Mascare as, las dos santas, cl sica y moderna, protagonistas de Dulce Due o.
Insolaci n. Historia amorosa es una novela de Emilia Pardo Baz n, publicada en 1889. Narra la aventura amorosa de una viuda con un hombre m s joven. Se aleja del Naturalismo de Los pazos de Ulloa y se centra en el estudio psicol gico de los personajes, empleando un estilo que la acerca a la narraci n espiritualista. Es notable en Insolaci n el feminismo y la puesta en duda de los valores morales y la doble vara de medir de la sociedad de la poca.
Emilia Pardo Baz n publica Do a Milagros en 1894, novela que pertenece a su etapa de madurez literaria. Enmarcada en la corriente naturalista, de la cual fue precursora en Espa a, Baz n nos presenta unos trabajados personajes que trasladar n al lector a la sociedad del siglo XIX. Do a Milagros es la precuela de Memorias de un solter n, en lo concerniente a la trama argumental la segunda historia es una soluci n de la primera. Esta vez es Don Benicio, el patriarca de los Neira, el encargado de contar la historia que comienza con el nacimiento de sus ltimos reto os y la presencia necesaria en su nueva vida de su vecina, Do a Milagros, una mujer muy curiosa, un ngel del hogar para Don Benicio. Con Do a Milagros, la autora construye un relato teatral de asunto galdosiano, el quiero y no puedo de la clase media venida a menos, con predominancia de los espacios interiores.
Las narraciones que forman el repertorio de Cuentos tr gicos (1912) muestran, por un lado, cr menes, robos, asesinatos o trampas mortales, y, por otro, el inter s de Pardo Baz n por el misterio y el suspense, con los que la escritora provoca en sus cuentos una inquietud tremenda en el lector, anunciando adem s en muchos de ellos una muerte tr gica final. No es sorprendente que la autora gallega opte por reflejar un mundo misterioso, enigm tico y m gico. Ese inter s se relaciona, por un lado, con su preocupaci n por la psicolog a (ciencia que cobra especial importancia a finales del siglo XIX), y que en la escritura de do a Emilia se refleja principalmente desde 1890 y, por otro, con la percepci n de los nuevos problemas sociales, que conllevan por ejemplo a la creaci n de las secciones criminales de la polic a. Resulta imprescindible referir de qu manera Pardo Baz n empez a cultivar el g nero policiaco, en estos Cuentos tr gicos, as como sus opiniones sobre este nuevo g nero narrativo que naci a mediados del siglo XIX.
Cuarenta y tres relatos componen Cuentos de amor de Emilia Pardo Baz n, en los que todo gira alrededor del amor y sus m ltiples formas y otros sentimientos que lo envuelven: el desamor, el deseo, la infidelidad y los celos. Son cuentos rodeados de misterio o intriga, en los que los personajes aman de formas no convencionales, pero que al fin de cuentas remiten a lo excepcional que, en ocasiones, es el amor. El escenario literario de los cuentos se encuentra a medio camino entre el romanticismo tard o y el modernismo. Podemos encontrar relatos tragic micos y rom nticos, s tiro-burlescos e intencionadamente recatados, algunos llenos de picard a y de malicia unas veces, otras plagados de esperanza e inocencia, exhiben la decadencia moral de una aristocracia rural aislada de la realidad. Todos los cuentos se caracterizan por una gran variedad de registros, la atenci n al detalle, el dominio de la t cnica y la capacidad de desenmascarar la condici n humana.
El saludo de las brujas, de Emilia Pardo Baz n, relata una historia de amor apasionado. En esta novela hay intrigas, conspiraciones, ambiciones y el Par s de los hugonotes... Ercolani, es el fastuoso escenario principal de esta historia de amor protagonizada por Rosario y Felipe. La final de la obra Rosario impone la raz n y el deber de Estado. Otro personaje relevante de El saludo de las brujas es Bohemio, decisivo en la trama, lleno de bondad y humanidad.
La ltima fada, escrita por Emilia Pardo Baz n, es una narraci n que fusiona elementos del folclore y la mitolog a con un enfoque literario propio del modernismo y el simbolismo. En esta obra, Pardo Baz n nos transporta a un mundo de hadas, caballeros y encantamientos, donde se entrelazan el pasado medieval y la reflexi n sobre el destino y la pasi n humana. La historia comienza con la muerte de Trist n e Iseo, famosos amantes de la leyenda art rica, y el concilio de las hadas que deciden el destino de su hijo, Isayo de Leon s. La fada Bibiana, en particular, asume la responsabilidad de proteger y guiar al ni o, quien est destinado a convertirse en un caballero destacado, pero tambi n marcado por la tragedia de sus or genes. A lo largo de la obra, el lector es testigo del crecimiento de Isayo, sus haza as y su constante lucha contra un destino que parece inevitablemente triste, lo que le lleva a adoptar el t tulo de "Caballero Triste". Pardo Baz n utiliza magistralmente el simbolismo de las hadas y los caballeros para explorar temas como el amor, la traici n, la b squeda del honor y el conflicto entre los deseos individuales y el destino impuesto por fuerzas externas. La atm sfera m gica y el tono melanc lico son caracter sticos de su estilo, y la obra est impregnada de reflexiones sobre la condici n humana y el papel del destino en nuestras vidas.
En la trama de La tribuna, de Emilia Pardo Baz n, se une, de un lado, la historia de amor entre una proletaria y l der obrera, la cigarrera Amparo, y un burgu s, el joven teniente Baltasar. Una relaci n que culmina con el nacimiento del hijo de ambos; y de otro, el relato del proceso de gestaci n y alumbramiento, en febrero de 1873, de la I Rep blica Espa ola, porque cuando el hijo de la cigarrera Amparo y el joven teniente Baltasar nace, una voz grita en la calle: Viva la Rep blica Federal . En La tribuna, Pardo Baz n aborda el problema laboral de las mujeres obreras de la poca, ilustrado por su protagonista Amparo quien, poco a poco, se convierte en una l der obrera que defiende la rep blica con pasi n. Amparo, no es solo un personaje enamorado, sino una mujer con aspiraciones sociales, pol ticas y sindicales, y ejemplifica la tenacidad y la valent a de las mujeres espa olas de la poca. La protagonista lee a diario la prensa republicana a sus compa eras de trabajo, incit ndolas de esta manera, a ser part cipes de la lucha obrera por sus derechos como trabajadoras. Esta representaci n de la mujer involucrada con su entorno social anticipa la incesante lucha de las mujeres espa olas por su dignidad como trabajadoras y como mujeres. A trav s de los personajes, las descripciones y la voz de Amparo, tambi n se fundamenta una cr tica implacable a las condiciones laborales de la clase obrera y la frivolidad de las clases altas, dedicadas a cotilleos y burlas varias, mientras pasean ajenos al ambiente de convulsi n social del momento. La tribuna (1883) es una novela atemporal, pionera y visionaria, pero tambi n representa la piedra angular de la literatura de Emilia Pardo Baz n, la segunda novela naturalista espa ola y la primera que tiene como protagonista a una mujer obrera con voluntad e implicaci n pol tica. Al escribir La Tribuna no quise hacer s tira pol tica; la s tira es g nero que admito sin poderlo cultivar; sirvo poco o nada para el caso. Pero as como niego la intenci n sat rica, no s encubrir que en este libro, casi a pesar m o, entra un prop sito que puede llamarse docente. Baste a disculparlo el declarar que naci del espect culo mismo de las cosas, y vino a m , sin ser llamado, por su propio impulso. Al artista que s lo aspiraba a retratar el aspecto pintoresco y caracter stico de una capa social, se le present por a adidura la moraleja, y ser a tan sistem tico rechazarla como haberla buscado.