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Kirjailija

Benito Perez Galdos

Kirjat ja teokset yhdessä paikassa: 1 074 kirjaa, julkaisuja vuosilta 1987–2026, suosituimpiin kuuluu Luchana. La campaña del Maestrazgo. La estafeta romántica. Vergara: Episodios Nacionales III. Tomo II. Vertaile teosten hintoja ja tarkista saatavuus suomalaisista kirjakaupoista.

Nimi esiintyy myös muodoissa: Benito Pérez Galdós, Benito Pérez Galdos, Benito Peréz Galdos, Benito Peréz Galdós, Benito Pérez Gáldos, Benito Pérez-Galdós

1 074 kirjaa

Kirjojen julkaisuvuodet: 1987–2026.

La vuelta al mundo en la Numancia

La vuelta al mundo en la Numancia

Benito Perez Galdos

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2018
nidottu
Divagando por el Mare Internum en el falucho de Ans rez, con pacotillas comerciales de Vinaroz a Denia, de Torrevieja a Ibiza, o de Mah n a Cartagena, pasaron Donata y Confusio luengos d as apacibles, sin inclemencias azarosas del viento y las aguas. En la dulce soledad mar tima, aprovechando el ocio de las bonanzas, cont Diego Ans rez a sus amigos diferentes sucesos festivos y graves de su inquieta vida, desde que abandon a la familia y al padre para lanzarse a correr speras aventuras de mar y tierra; y lo que mayormente sorprendi y cautiv a los amantes fue la forma o modo peregrino con que hubo de encontrar y conocer a la hembra que ten a por esposa, o cosa tal... El singular simo hallazgo de mujer fue dispuesto por Dios con un golpetazo furibundo que a continuaci n se refiere.
Bailen

Bailen

Benito Perez Galdos

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2018
nidottu
-Me hacen Vds. re r con su sencilla ignorancia respecto al hombre m s grande y m s poderoso que ha existido en el mundo. Si sabr yo qui n es Napole n , yo que le he visto, que le he hablado, que le he servido, que tengo aqu en el brazo derecho la se al de las herraduras de su caballo, cuando... Fue en la batalla de Austerlitz: l sub a a todo escape la loma de Pratzen, despu s de haber mandado destruir a ca onazos el hielo de los pantanos donde perecieron ahogados m s de cuatro mil rusos. Yo que estaba en el 17 de l nea, de la divisi n de Vandamme, yac a en tierra gravemente herido en la cabeza. De veras cre que hab a llegado mi ltima hora. Pues como digo, al pasar l con todo su estado mayor y la infanter a de la guardia, las patas de su caballo me magullaron el brazo en tales t rminos que todav a me duele. Sin embargo, tan grande era nuestro entusiasmo en aquel c lebre d a que incorpor ndome como pude, grit Viva el Emperador .
La desheredada

La desheredada

Benito Perez Galdos

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2018
nidottu
Saliendo a relucir aqu , sin saber c mo ni por qu , algunas dolencias sociales, nacidas de la falta de nutrici n y del poco uso que se viene haciendo de los ben ficos reconstituyentes llamados Aritm tica, L gica, Moral y Sentido Com n, convendr a dedicar estas p ginas... a qui n? al infeliz paciente, a los curanderos y droguistas que, llam ndose fil sofos y pol ticos, le recetan uno y otro d a?... No; las dedico a los que son o deben ser verdaderos m dicos: a los maestros de escuela.
Cadiz

Cadiz

Benito Perez Galdos

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2018
nidottu
En una ma ana del mes de Febrero de 1810 tuve que salir de la Isla, donde estaba de guarnici n, para ir a C diz, obedeciendo a un aviso tan discreto como breve que cierta dama tuvo la bondad de enviarme. El d a era hermoso, claro y alegre cual de Andaluc a, y recorr con otros compa eros, que hacia el mismo punto si no con igual objeto caminaban, el largo istmo que sirve para que el continente no tenga la desdicha de estar separado de C diz.
De Cartago a Sagunto

De Cartago a Sagunto

Benito Perez Galdos

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2018
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Arriba otra vez, arriba, Tito peque n de cuerpo y de esp ritu amplio y comprensivo; sacude la pereza letal en que ca ste despu s de los acontecimientos enso ados y maravillosos que te dieron la visi n de un espl ndido porvenir; vuelve a tu normal conocimiento de los hechos tangibles, que viste y apreciaste en la vida rom ntica del Cant n cartagin s, y refi relos conforme al criterio de honrada veracidad desnuda que te ha marcado la excelsa maestra Do a Cl o. Abandona los incidentes de escaso valor hist rico que han ocurrido en los d as de tu descanso so oliento, y acomete el relato de las altas contiendas entre cantonales y centralistas, sin prodigar alabanzas dictadas por la amistad o el amaneramiento ret rico.
Miau

Miau

Benito Perez Galdos

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2018
nidottu
Benito P rez Gald s en Miau vincula la ficci n de la novela a la realidad hist rica de los dos momentos en que el relato transcurre y en que la novela se escribe, la Espa a de la Restauraci n en dos etapas y situaciones muy diferentes: la rom ntica y llena de esperanzas de una Espa a Moderna, reci n casado Alfonso XII con su prima Mar a de las Mercedes, y la de la desesperaci n general, en un mundo cerrado en s mismo con los turnos en el gobierno de C novas y Sagasta, que se produce a la muerte del rey. Miau es, como Gald s quer a, un trozo de Espa a. A la burocracia, la Administraci n P blica, al Estado, los gobiernos, las influencias, los manejos de oficinas y funcionarios dedic Gald s esta novela, centrando la historia en el asunto de una cesant a y del complicado proceso de desgaste psicol gico al que se ve sometiendo su protagonista. Esta novela, no es s lo una cr tica a la sociedad espa ola de ese tiempo, sino que tambi n refleja de muy buena manera las costumbre y sobre todo el lenguaje que se usaba en ese entonces. Aqu hay que prestar mucha atenci n a esa manera tan magistral como Gald s hace descripciones tan pr stinas de los lugares que parece que viaj ramos en el tiempo y pudi ramos o r, sentir y admirar muchos lugares de la Espa a que le toco vivir. Definitivamente es una lectura obligada para entender muchas cosas de la realidad actual y eso gracias a Benito P rez Gald s.
La corte de Carlos IV

La corte de Carlos IV

Benito Perez Galdos

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2018
nidottu
Sin oficio ni beneficio, sin parientes ni habientes, vagaba por Madrid un servidor de ustedes, maldiciendo la hora menguada en que dej su ciudad natal por esta inhospitalaria Corte, cuando acudi a las p ginas del Diario para buscar ocupaci n honrosa. La imprenta fue mano de santo para la desnudez, hambre, soledad y abatimiento del pobre Gabriel, pues a los tres d as de haber entregado a la publicidad en letras de molde las altas cualidades con que se cre a favorecido por la Naturaleza le tom a su servicio una c mica del teatro del Pr ncipe, llamada Pepita Gonz lez o la Gonz lez. Esto pasaba a fines de 1805; pero lo que voy a contar ocurri dos a os despu s, en 1807, y cuando yo ten a, si mis cuentas son exactas, diez y seis a os, lindando ya con los diez y siete.
La familia de León Roch

La familia de León Roch

Benito Perez Galdos

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2018
nidottu
: No hagas caso de mi carta de ayer, que se ha cruzado con la tuya que acabo de recibir. La ira y los p caros celos me hicieron escribir una serie de desatinos. Me averg enzo de haber puesto en el papel tantas palabras tremebundas mezcladas con puerilidades gazmo as... pero no me averg enzo, me r o de m misma y de mi estilo y te pido perd n
El amigo Manso

El amigo Manso

Benito Perez Galdos

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2018
nidottu
Yo no existo... Y por si alg n desconfiado o terco o maliciosillo no creyese lo que tan llanamente digo, o exigiese algo de juramento para creerlo, juro y perjuro que no existo; y al mismo tiempo protesto contra toda inclinaci n o tendencia a suponerme investido de los inequ vocos atributos de la existencia real. Declaro que ni siquiera soy el retrato de alguien, y prometo que si alguno de estos profundizadores del d a se mete a buscar semejanzas entre mi yo sin carne ni hueso y cualquier individuo susceptible de ser sometido a un ensayo de vivisecci n, he de salir a la defensa de mis fueros de mito, probando con testigos, tra dos de donde me convenga, que no soy, ni he sido, ni ser nunca nadie.
El terror de 1824

El terror de 1824

Benito Perez Galdos

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2018
nidottu
Consumada la intervenci n de los Cien mil hijos de San Luis y la derrota liberal, la trama narra las peripecias de algunos personajes, como Benigno Cordero, Patricio Sarmiento y dos mujeres, Soledad ("Sola") y Jenara, y el final tr gico que tendr n algunos de ellos.
La Novela en El Tranvia

La Novela en El Tranvia

Benito Perez Galdos

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2018
nidottu
El coche part a de la extremidad del barrio de Salamanca, para atravesar todo Madrid en direcci n al de Poza. Impulsado por el ego sta deseo de tomar asiento antes que las dem s personas movidas de iguales intenciones, ech mano a la barra que sustenta la escalera de la imperial, puse el pie en la plataforma y sub ; pero en el mismo instante oh previsi n tropec con otro viajero que por el opuesto lado entraba. Le miro y reconozco a mi amigo el Sr. D. Dionisio Cascajares de la Vallina, persona tan inofensiva como discreta, que tuvo en aquella cr tica ocasi n la bondad de saludarme con un sincero y entusiasta apret n de manos. Nuestro inesperado choque no hab a tenido consecuencias de consideraci n, si se except a la abolladura parcial de cierto sombrero de paja puesto en la extremidad de una cabeza de mujer inglesa, que tras de mi amigo intentaba subir, y que sufri , sin duda por falta de agilidad, el rechazo de su bast n.
El abuelo

El abuelo

Benito Perez Galdos

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2018
nidottu
A los lectores que con tanta indulgencia como constancia me favorecen, debo manifestarles que en la composici n de EL ABUELO he querido halagar mi gusto y el de ellos, dando el mayor desarrollo posible, por esta vez, al procedimiento dialogal, y contrayendo a proporciones m nimas las formas descriptiva y narrativa. Creer n, sin duda, como yo, que en esto de las formas art sticas o literarias todo el monte es or gano, y que s lo debemos poner mal ce o a lo que resultare necio, in til o fastidioso. Claro es que si de los pecados de tonter a o vulgaridad fuese yo, en esta o en otra ocasi n, culpable, sufrir a resignado el desd n de los que me leen; pero al maldecir mi inhabilidad, no creer a que el camino es malo, sino que yo no s andar por l. El sistema dialogal, adoptado ya en Realidad, nos da la forja expedita y concreta de los caracteres.
El 19 de Marzo y el 2 de Mayo

El 19 de Marzo y el 2 de Mayo

Benito Perez Galdos

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2018
nidottu
En Marzo de 1808, y cuando hab an transcurrido cuatro meses desde que empec a trabajar en el oficio de cajista, ya compon a con mediana destreza, y ganaba tres reales por ciento de l neas en la imprenta del Diario de Madrid. No me parec a muy bien aplicada mi laboriosidad, ni de gran porvenir la carrera tipogr fica; pues aunque toda ella estriba en el manejo de las letras, m s tiene de embrutecedora que de instructiva. As es, que sin dejar el trabajo ni aflojar mi persistente aplicaci n, buscaba con el pensamiento horizontes m s lejanos y esfera m s honrosa que aquella de nuestra limitada, oscura y sofocante imprenta.
Doña Perfecta

Doña Perfecta

Benito Perez Galdos

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2018
nidottu
Cuando el tren mixto descendente, n m. 65 (no es preciso nombrar la l nea), se detuvo en la peque a estaci n situada entre los kil metros 171 y 172, casi todos los viajeros de segunda y tercera clase se quedaron durmiendo o bostezando dentro de los coches, porque el fr o penetrante de la madrugada no convidaba a pasear por el desamparado and n. El nico viajero de primera que en el tren ven a baj apresuradamente, y dirigi ndose a los empleados, pregunt les si aqu l era el apeadero de Villahorrenda. (Este nombre, como otros muchos que despu s se ver n, es propiedad del autor.)