Kirjailija
Adolfo Perez Agusti
Kirjat ja teokset yhdessä paikassa: 247 kirjaa, julkaisuja vuosilta 2013–2026, suosituimpiin kuuluu Auxiliar de enfermería Tomo tres: Curso formativo. Vertaile teosten hintoja ja tarkista saatavuus suomalaisista kirjakaupoista.
Nimi esiintyy myös muodoissa: Adolfo Pérez Agustí, Adolfo Pérez Agusti
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Kirjojen julkaisuvuodet: 2013–2026.
Alto, de voz suave y uno de los actores m s importantes desde los a os sesenta, decidi diversificarse dirigiendo y produciendo pel culas. Pronto Clint Eastwood pas de ser un popular actor de pel culas para su pase en televisi n, ambientadas en el Western, para convertirse en una de las estrellas m s prestigiosas del mundo, ganando igualmente gran prestigio como director. Su compa a de producci n, Malpaso, un nombre poco apto para supersticiosos, ha conseguido realizar grandes pel culas contando con presupuestos muy bajos, pero muy ambiciosas desde el punto de vista personal y art stico. Eastwood no forma parte del sistema tradicional de Hollywood y su negocio est centrado en Carmel, California, en la Pen nsula de Monterrey, donde ha ejercido tambi n como alcalde y tiene un restaurante en propiedad. Eastwood creci en los a os de la Gran Depresi n, en California, donde sus padres eran obreros eventuales sin empleo fijo. Despu s de terminar la escuela secundaria, trabaj como le ador en Oreg n, adem s de tocar el piano, y ser instructor en el Ej rcito americano. Mientras estaba en el ej rcito, estudi en el City College de Los Angeles. Cuando firm un contrato como actor para la Universal, una de sus primeras experiencias fue en un filme de gran xito pero de nfima calidad art stica titulado "Francis en la marina" (1955), siendo Francis una mula parlanchina a las rdenes de Donald O'Connor. Despu s continu realizando algunas pel culas de serie B, hasta que se fue a Nueva York y gan cierto prestigio como el jefe Rowdy Yates en la serie de Televisi n "Rawhide" (1959-66). Los horarios concretos de la Televisi n y un buen entrenamiento f sico anterior, le ayudaron a desarrollar un buen estilo como actor secundario que le condujo poco a poco a ser figura principal. Su primer triunfo mundial lo logr en Europa, donde consigui un gran reconocimiento en una trilog a de Spaghetti Westerns dirigida por Sergio Leone que se rod en Espa a. Nervudo, lac nico, y especialmente letal, logr popularizar las pel culas del Oeste americano rodadas en Europa, siendo su primer gran triunfo la violenta y bien dirigida "Por un pu ado de d lares" (1964). Despu s vinieron "La muerte ten a un precio" (1966) y "El Bueno, el feo, y el malo" (1966), consiguiendo ser reconocidos posteriormente como Westerns cl sicos y l mismo una gran estrella mundial. Una vez abandonado ese g nero, consigui otro gran triunfo con "La jungla humana" (1968), una inteligente pel cula sobre violencia urbana dirigida por Don Siegel. La segunda gran oportunidad de Eastwood lleg con la encarnaci n en la pantalla del personaje apodado "El sucio" (Harry Callahan), un polic a que daba el nombre al filme "Harry el sucio" (1971) de Don Siegel. Su mayor habilidad para resolver los casos dudosos era disparar a los sospechosos, en lugar de interrogarles. De esa larga serie de pel culas sobre Harry destacamos "Impacto s bito" (1983), y una frase suya que dice: "Hoy no es mi d a," cuando est a punto de morir amenazado por una pistola. No obstante, estas pel culas no ten an la suficiente calidad art stica y su ideolog a violenta molestaba a muchas personas. Sobre esta cr tica, Eastwood ha declarado que "Mis personajes son hombres que tienen un alto concepto del bien y del mal, pero a veces no tienen paciencia para que un juez ponga en libertad a un asesino." Tambi n a ade que "Mis pel culas hablan de problemas morales y sociales, no de pol tica." Su amistad con Ronald Reagan tambi n le ha proporcionado algunas cr ticas, suponemos que de quienes no le votaron, pero la preocupaci n de Eastwood por el medio ambiente, le ha proporcionado un gran respeto en el Departamento del Interior.
Peque os, fr giles, inquietos, entra ables y habitualmente esquivos, los p jaros son una de las criaturas m s afortunadas de la naturaleza pues poseen el don m s maravilloso de todos: volar. Con frecuencia envidiadas por el hombre e imitadas desde hace siglos, las aves nos demuestran una y otra vez que nunca conseguiremos volar por nuestros propios medios y que necesitaremos para ello alg n tipo de m quina o aparato que nos permita mantenernos en el aire. El ser humano puede nadar de modo similar a los peces, horadar la tierra como los gusanos, correr como los caballos, trepar como los monos y hasta construir viviendas complejas como las hormigas; todo eso lo puede hacer con la sola ayuda de sus manos, pero volar con sus propias facultades lo tiene vetado por la naturaleza. Por eso no nos debe extra ar que su frustraci n le lleve frecuentemente a privar a las aves de su don m s preciado, el de volar, como si con ello quisiera demostrar que sigue siendo el ser m s h bil en la naturaleza. Afortunadamente el hombre tambi n es un buen protector de los animales, pues al enjaular a un p jaro tambi n le est protegiendo y alimentando, y hasta podemos lograr que sean felices encerrados. De todos modos, nunca se olvide cerrarles la puerta de la jaula, puesto que basta con dejarla un poco entreabierta para que emprendan un veloz vuelo sin retorno. Mejor demostraci n sobre sus verdaderos deseos, imposible. Desdichadamente, para que puedan estar junto al hombre solamente se ha encontrado el incruento modo de encerrarles en una angosta jaula, pero esto que aparentemente parece un contrasentido (si les encerramos no podemos jugar con ellos), es el mejor medio para que no nos conformemos con verles volar en la lejan a. El sistema ha dado buen resultado, y nadie puede negar que la mayor a de los p jaros de jaula logran ser felices y desarrollarse perfectamente, al menos si lo evaluamos escuchando sus trinos, s ntoma inequ voco de que todo est en orden en su vida. Delicados y casi siempre bellos, los p jaros enjaulados parecen no aportar nada a las personas, pero cuando la peque a mascota cae enferma y mucho m s cuando muere, todo el hogar se queda mudo de tristeza durante unos d as. Tan delicada es nuestra relaci n con ellos que les solemos poner nombres en diminutivo y les llamamos as esperando una respuesta que nos haga ver que nos han entendido, aunque reiteradamente el coloquio entre aves y humanos sigue siendo imposible. Tan alejados est n de nuestra propia escala evolutiva que salvo especies muy concretas, como los loros, resulta dif cil que puedan vivir en plena libertad dentro de los hogares del mismo modo que lo hacen perros y gatos, ni siquiera a cambio de comida. La naturaleza tambi n parece poco acogedora con los p jaros, con tantos depredadores sumamente poderosos a su alrededor y un clima hostil tanto en verano como en invierno, pero si ellos han conseguido evolucionar y sobrevivir desde hace milenios, con seguridad nos acompa ar n otros tantos a os. Por todo ello, si usted adquiere un peque o pajarillo, un reci n nacido, el cual apenas parece darse cuenta del inmenso mundo que existe fuera de los barrotes de su jaula, sepa que cuid ndole y aliment ndole con cari o seguramente conseguir que sea feliz. Y es que comida y cama son dos cosas que todos queremos, especialmente si nos las dan gratis.
Tener un acuario en casa es poseer un trozo de la naturaleza marina, un mundo complejo en miniatura que nunca dejar de asombrarnos. Por ello, este hobby indica mucho sobre el car cter de sus due os y cuidadores, pues dedicar tantas horas para conseguir que los peque os peces vivan en armon a, est n bien alimentados y en cierto modo sean felices, no es tarea f cil y la mayor a de las personas prefieren emplear sus horas libres en asuntos puramente personales. Qu conseguimos con cuidar con tanto esmero a seres diminutos que ni siquiera nos conceden la satisfacci n de jugar con ellos? Qu tipo de extra o placer proporciona a nuestro intelecto la contemplaci n del mundo marino en nuestro propio hogar? Parad jicamente, muchos de los mejores aficionados a los acuarios caseros apenas saben nadar y ni siquiera demuestran un amor desmedido al mar ni a sus habitantes. Tampoco son obligatoriamente defensores de los derechos de los animales y, en ocasiones, hasta comparten esa afici n con otras quiz menos plausibles como los toros o la caza. Las largas horas que emplean cuidando esos peces de vivos colores indudablemente les tienen que proporcionar alg n beneficio ps quico, pues de otro modo no lo har an. A m entender, aunque puede que me equivoque, la mayor satisfacci n estriba en haber creado un universo en miniatura, su propio cosmos, con sus ideas y habilidades, tan personal que no hay dos acuarios que se parezcan. As , como si fueran dioses humanizados, la obra de su creaci n podr ser mostrada a todos sus amigos y familiares, elevando su cabeza con orgullo cuando los ne fitos se asombran por el complejo mundo que ahora ven, iluminado y lleno de vida.
Nacido en 1899 en el seno de una familia prominente de Nueva York, Humphrey Bogart comenz su carrera en el teatro cuando ten a 20 a os, antes de volverse uno de los m s prestigiosos actores de Hollywood. La mayor a de los hombres de los a os cuarenta comenzaron a imitarle, principalmente a trav s de su personaje en "El Halc n Malt s"(1941), "Casablanca" (1942) y, algo menos, cuando consigui su Oscar por su gran interpretaci n en "La reina de Africa" (1951.) Aunque inicialmente se le consider como uno de los t picos g ngsteres que sal an en las pel culas de la Warner Bros, unos tipos muy duros de los a os treinta, fue posteriormente, antes y despu s de la Segunda Guerra Mundial, cuando "Bogie" se convirti en el dolo. Su aspecto de anti-h roe, totalmente al margen de las modas, fumando y bebiendo sin parar y aparentemente fr o con las mujeres, personific la imagen del norteamericano medio. Aunque en ocasiones interpret personajes delictivos, Bogart cre una imagen en la pantalla sumamente rica y compleja que simbolizaba como un icono visual la cultura del cine negro de Hollywood. Con su expresi n avergonzada, la sombra de no haber dormido lo suficiente, y el suave balanceo que imprim a el humo de su cigarrillo, vinieron a significar al c nico personaje que tiene que vivir en un mundo sombr o. Por eso su expresi n era de eterno cansancio, un individualista convencido, ligeramente confiado con las mujeres y en el fondo sumamente honrado; casi un hombre muy sentimental. Cuando se le retrataba como h roe de guerra que descubre los horrores de la lucha aunque pelee en las filas del ganador, lograba una combinaci n de rasgos que le convert an en el h roe rom ntico que lucha por un ideal. Su imagen no se marchit con los a os y aunque envejecido prematuramente por el alcohol y el tabaco, segu a siendo igualmente poderoso y capaz de entusiasmar a las nuevas generaciones. Hoy en d a, cuarenta ycuatro a os despu s de su muerte, se le sigue honrando como el mejor representante del detective ntegro que no duda en expresar su opini n con frases como esta: "Las mujeres son muy simples: no he conocido a ninguna que no supiera lo que significa una bofetada en la boca o una bala del 45".
Excepcionalmente madura, y actriz de gran talento desde ni a en los a os setenta, logr una buena transici n como actriz cuando se convirti en adulta. Inicialmente tuvo como agente art stico a su propia madre Brandy, convirti ndose la joven Foster en el principal sost n econ mico de toda la familia. Pronto tom el mando de su propia carrera y gradualmente elabor su desarrollo de manera meticulosa a trav s de una cuidadosa selecci n de sus proyectos, adquiriendo una gran experiencia para conseguir una imagen p blica a su medida. Su ascenso como gran estrella adulta lo tuvo cuando fue nominada al Oscar a la Mejor Actriz Secundaria por "Taxi Driver", aunque no se detuvo en sus galardones y nos ha proporcionado una gran sorpresa por sus trabajos como directora y productora. Foster empez su incursi n en el mundo art stico realizando anuncios desnuda para una empresa de bronceadores cuando ten a tres a os. Este anuncio, que la mayor a todav a recuerda, era para Coppertone, y pudimos ver a la ni a Jodie ense ando su peque o trasero cuando un perro intenta quitarle su ba ador. Posteriormente trabaj de manera m s regular en otros anuncios y como invitada en varias series de televisi n hasta que la productora Disney le ofreci un contrato para el cine. Su paso al mundo de adultos fue especialmente brusco con su actuaci n pol mica en "Taxi Driver" (1976), como la prostituta adolescente que inspira a Robert De Niro a realizar una cruzada personal poco acertada. Foster consigui una nueva nominaci n al Oscar por sus diversas caracterizaciones, incluso como un g ngster, en el musical "Bugsy Malone, nieto de Al Capone" (1976), con el desconcertante papel de Srta. Tallulah, la reina de una taberna clandestina obscena. Tambi n fue pol mico su trabajo en "The Little Girl Who Lives Down The Lane" (1976), y en "Carny" (1980), como una adolescente que se une en su huida a unos chicos. Incluso cuando su carrera era muy fruct fera, Foster segu a siendo una estudiante excelente, y se gradu en el Liceo Franc s de Los Angeles en 198, continuando con sus estudios de literatura en la Universidad de Yale. Tambi n sobrevivi al intenso aluvi n de noticias cuando su nombre estuvo involucrado en un intento de asesinato al presidente Reagan en 1981 por parte de John Hinckley, quien pretend a impresionar con ello a Foster. Mientras estudiaba en Yale, sigui efectuando apariciones en cine y televisi n, destacando como miembro de una original familia en la pel cula "El Hotel New Hampshire" (1984), consiguiendo ya el salto definitivo a papeles como adulta cuando interpret "Cinco esquinas" (1986.) Foster consolid su reputaci n cuando le premiaron con un Oscar por su trabajo como v ctima de una violaci n en "Acusados" (1988), afianzando a n m s si cabe su prestigio como el ne fito agente del FBI en la pel cula de miedo psicol gico de Jonathan Demme, "El silencio de los corderos" (1991.) Para su debut como directora escogi "El Peque o Tate" (1991), en donde realiz una historia sobre un ni o prodigio que vive una intensa vida junto a su madre, una mujer trabajadora (interpretada por Foster), y su maestra (Dianne Wiest.) El trabajo como int rprete de Jodie Foster durante este tiempo ha sido muy diverso y podemos verla como una prostituta en "Sombras y nieblas" (1992) de Woody Allen, en el intenso drama de "Sommersby" (1993) con Richard Gere, y junto a Mel Gibson en la parodia del Western "Maverick" (1994), su primera comedia en esa d cada. Con su primer trabajo para la Egg Pictures, Foster consigui bastante xito con "Nell" (1994) como una ermita a del bosque que habla en una lengua inventada. Una vez m s, Jodie Foster consigui una nominaci n al Oscar a la Mejor Actriz, galard n que le sirvi para llegar con aplomo hasta "Contact", una historia sobre contactos con otros mundos.
Estrella fulgurante y pol mica en el Hollywood de finales de la d cada de los 70 y principio de los 80, desapareci de la escena cinematogr fica con la misma rapidez que se hizo popular. Con una carrera tempestuosa decididamente desacreditada por los profesionales, renace con fuerza en los a os 90 demostrando que no hay una sola oportunidad en la vida para triunfar, sino dos, o tres. De mirada sincera y con ademanes de muchacho alegre, Travolta consigui su primera fama como Vinnie Barbarino, "Sweathog" en una serie c mica ambientada en una escuela secundaria, titulada "Welcome Back, Kotter," (ABC, 1975-79.) Travolta se comport anteriormente como lo hacen los cantantes j venes que llegan al estrellato s bitamente y durante este periodo su imagen fue objeto de deseo e inter s por la juventud del mundo entero. Sus primeros trabajos en el cine fueron como un adolescente sinverg enza que recibe una lecci n en "Carrie" (1976), un estupendo thriller de Brian de Palma. No obstante y aunque ya ten a cierta fama por sus trabajos en televisi n, su ascenso al estrellato fue con el filme "Fiebre del s bado noche" (1977), en donde interpret con maestr a al tradicional personaje urbano de origen italo-americano, que combinaba sensibilidad y ardor juvenil en las discotecas. Con el xito de la pel cula los cr ticos descubrieron sus cualidades como actor y le nominaron al oscar, al mismo tiempo que se gener un culto a su manera de vestir, hablar y, especialmente, andar. Aunque no era un bailar n todo el mundo le imitaba en sus bailes, y aunque no sab a cantar otros cantantes pusieron bellas melod as en sus labios. Cuando interpret junto a Olivia Newton-John, "Grease" en 1978, sus canciones y bailes se convirtieron en uno de los mayores xitos musicales de todos los tiempos. A partir de ah , se origin un lento declive en su carrera totalmente inexplicable. Su siguiente pel cula fue "Cowboy de ciudad" (1980), en la cual le vimos bailando con un sombrero vaquero y botas de montar, al m s puro estilo tradicional norteamericano. Posteriormente da un giro total cuando interpreta un thriller titulado "Impacto" de Brian de Palma (1981.) Deseoso de volver a recuperar el p blico que a os antes le hab a vitoreado, vuelve con el tema discotequero en un filme dirigido por Sylvester Stallone titulado "Staying Alive" (1983), una continuaci n descarada de "Fiebre del s bado noche." Pero en solamente cinco a os el p blico ya hab a cambiado y sus sue os de popularidad quedan atrapados en un nuevo fracaso. Travolta languideci posteriormente durante casi una d cada en pel culas casi desconocidas, aunque no por ello dej de trabajar puesto que consigui volver a la televisi n, destacando especialmente durante 1987 en un programa de la ABC titulado "The Dumbo Waiter" de Harold Pinter. Despu s vuelve de nuevo al cine para interpretar un papel secundario en "Mira qui n habla," (1989), en donde los int rpretes principales son unos beb s a los que hay que poner las voces. Incre blemente el p blico se fija de nuevo en Travolta, se da cuenta que a n est vivo para el cine, y esta comedia rom ntica dirigida a un p blico infantil triunfa en taquilla y su imagen sale de nuevo en las portadas. El xito fue tan grande que hubo dos secuelas m s, "Mira quien habla tambi n" (1990) y "Mira quien habla ahora" (1993), sorprendiendo con posterioridad al mundo entero cuando hizo un papel magn fico en "Pulp Fiction" (1994) de Quentin Tarantino. Ese a o volvi a ocupar el n mero uno en las listas de Hollywood. Esta estrella resucitada encontr de pronto su mejor puesto en el cine en sus papeles de malvado, mientras trataba de ocultar su cara de buen chico tras un comportamiento degenerado e inhumano. Despu s efect a un nuevo giro en su carrera cuando hace de un hombre dotado de poderes paranormales en "Phenomenon" (1996), por la que cobra 8 millones de d lares.
Su presentaci n al p blico fue simplemente como un actor australiano, atractivo, de ojos azules, aunque poco despu s confes que hab a nacido en Nueva York y emigrado a Australia en 1968. Olvidado este incidente, su popularidad fue mete rica cuando se puso aquel traje de cuero en "Mad Max" de George Miller, interpretando a un h roe de acci n despu s del Apocalipsis, y en "Tim" (ambas en 1979), como un trabajador retrasado mental enamorado de Piper Laurie. Gibson se convirti en una estrella rentable en Australia despu s de interpretar el drama de guerra de Peter Weir, "Gallipoli", y "El guerrero de la carretera", (ambas 1981), la continuaci n trascendental de "Mad Max". Esta ltima, una pel cula de acci n cl sica, fue un gran acontecimiento internacional en 1982 y le convirti en uno de los actores m s taquilleros. Gibson regres con Weir en "El a o que vivimos peligrosamente" (1983.) Ahora es un reportero australiano que es obligado a permanecer en un pa s extra o durante los levantamientos pol ticos de Indonesia en 1960. La interpretaci n de Gibson demuestra encanto, inteligencia y, m s pretenciosamente, incitaci n al sexo en su primera pel cula como actor rom ntico. Despu s realiz su debut como actor americano en un filme menos logrado, como el rebelde Fletcher Christian, opositor al Capit n Bligh (Anthony Hopkins) en "Mot n a bordo" (1984) y aparec a tambi n en dos pel culas m s ese a o. Volvi a Australia para continuar la serie de "Mad Max" con "Mad Max, m s all de la c pula del trueno" (1985), una s tira con menos acci n y mayor presupuesto, acompa ado por Tina Turner, en el cual se asemeja a un profeta errante. Dos a os despu s volvi a interpretar a un h roe de acci n en "Arma letal" (1987), uno de sus personajes m s populares, Martin Riggs, un polic a de homicidios muy din mico que se juntaba a Danny Glover. La pel cula volvi a convertir en una gran estrella a Gibson y tuvo varias secuelas en las que cre una extraordinaria caracterizaci n de un h roe de acci n moderno. Inmediatamente despu s realiz un cambio sorprendente en su carrera con su retrato del dan s melanc lico en "Hamlet" (1990) de Franco Zeffirelli. Aunque la pel cula era problem tica, Gibson logr proporcionar un retrato finamente recreado del famoso pr ncipe. Esta fue la primera pel cula producida por Icon Production. Despu s de continuar con una historia m s sentimental con "Eternamente joven" (1992), realiz su debut como director con "El hombre sin rostro" (1993), un drama en el que interpret a una v ctima de una quemadura. Despu s de este esfuerzo ligeramente popular, Gibson volvi a ser un camorrista m s comercial en "Maverick" (1994), adaptaci n de la serie televisiva de los a os 60 que astutamente traslucen sus cualidades como p caro en rgico y que fue un xito de taquilla. Volvi a la silla de director con "Braveheart" (1995), ambicioso proyecto en el cual estaba interesado desde hac a muchos a os. Vestido con una falda escocesa, luciendo pinturas de guerra azules y manejando una gran espada, Gibson interpret magistralmente al Se or William Wallace, un noble escoc s del siglo XIII que luch duramente para liberar a Escocia de las leyes inglesas. Despu s, ese mismo a o, puso la voz al se or John Smith en "Pocahontas" de Disney, e hizo tambi n su debut en la pantalla cantando. Con su compa a de cine Icon Production tambi n ha realizado otros proyectos, incluso el biopic de Beethoven "Inmortal Beloved" (1994.)
Durante sus primeros nueve a os en el cine, la figura de Michael Douglas no llamaba la atenci n de nadie y ni siquiera su padre era capaz de presagiar el posterior triunfo de su hijo. Sus comienzos en el cine datan del a o 60, cuando ayudaba en la realizaci n de algunas de las pel culas en las que interven a pap Kirk Douglas. Posteriormente le ver amos como un guapo actor en algunas pel culas sobre j venes idealistas que tratan de afrontar los problemas cotidianos. Pero no ser a hasta el a o 1972, con su papel como co-protagonista junto a Karl Malden en el thriller para la televisi n "Las Calles de San Francisco" (ABC, 1972-77), cuando comenz a brillar con luz propia. Junto a su trabajo para la televisi n, consigui destacar como productor ejecutivo en la obra de Milos Forman "Alguien vol sobre el nido del cuco" (1975), pel cula de gran impacto que consigui cinco Oscar, incluso una estatuilla a la Mejor Pel cula compartida entre Douglas y Saul Zaentz. Despu s se introdujo con fuerza en una pel cula junto a Jane Fonda y Jack Lemmon al co-producir "El s ndrome de China" (1979), en la cual denunciaba un escape en una central nuclear, por la cual consiguieron una nominaci n Jean Fonda y Jack Lemmon. Con "Tras el coraz n verde" (1984), Douglas empez a ser considerado como un buen productor de pel culas, lo mismo que como buen actor. Su trabajo como Jack Colton, el simp tico aventurero, trataba de emular al popular Indiana Jones, aunque era algo m s torpe. Despu s se uni de nuevo a Kathleen Turner y Danny De Vito en una pel cula de gran xito, "La guerra de los Roses" (1989), en la cual dejaba bien claro la maldad de algunas mujeres en caso de divorcio, sin olvidarse de esa secuela titulada "La joya del Nilo" (1985) que le proporcion mayor popularidad, en la cual trabaj igualmente junto a Turner y De Vito. Douglas consigue simult neamente entusiasmar a las mujeres tanto como indignarlas, especialmente por su inter s cinematogr fico en demostrar que la maldad y la mezquindad no son exclusivas de los varones. Acusado de machista por grupos de feministas radicales, l se defiende alegando que solamente muestra una realidad sobre el comportamiento de las mujeres que nadie se atrev a a exponer en el cine. Arrogante y seguro de s mismo, expone sin pudor el acoso sexual que padecen muchos hombres, perfectamente plasmado en pel culas como "Atracci n fatal" (1984) y "Acoso" (1994), denunciando la hipocres a de los grupos feministas que insisten en denunciar la maldad de los varones y esconder la de las mujeres. Anteriormente y como demostrando a quienes le acusaban de machista que era el menos sexista de los mortales, interpret "Instinto b sico," pel cula esc ndalo en la cual las mujeres son asesinas, ladronas y malvadas, los mismos defectos que habitualmente se muestran en los varones sin que nadie arme el esc ndalo. Es premiado con un Oscar por su trabajo en "Wall Street" (1987) de Oliver Stone y un a o despu s form la Funci n Stonebridge, Inc., que produjo "L nea mortal" de Joel Schumacher (1990) y "Radio Flyer" de Richard Donner (1992), consiguiendo revitalizar los Estudios Victorine de Francia.
Vera Ellen ha sido considerada como una de las mejores bailarinas del cine americano de todos los tiempos, aunque su popularidad no alcanzara nunca la de otras actrices menos dotadas. Con su menuda figura y su cabello rubio, se mov a con una agilidad que ninguna otra bailarina pod a lograr, contando, adem s, con recursos ilimitados que la permit an improvisar sin que el espectador fuera consciente de ello. Formando pareja con los tres bailarines del musical americano m s importantes, Gene Kelly, Fred Astaire y Donald O'Connor, aport no solamente una compa era que se mov a al un sono con ellos, sino tambi n alguien que era capaz de obligarles a desplazarse y a seguirla en sus giles movimientos. Con su cara de ni a buena, sus andares en rgicos y su figura estilizada, consigui que cualquier oponente masculino pudiera destacar a su lado, aunque ello supusiera pasar ella a segundo plano.
Aplicado de manera cient fica o simplemente como una caricia corporal, lo cierto es que el masaje se practica desde que el hombre existe, aunque su refinamiento empez a codi¬ficarse y estructurarse hace ya cinco mil a os. Las nuevas t c¬nicas y descubrimientos le someten a una continua reno-vaci n, aunque en lo esencial, en aquello que hace referencia al placer y la curaci n, sigue igual que siempre. Los primeros tratados escritos sobre el arte del masaje se descubrieron en China y est n fechados dos mil quinientos a os antes de Cristo en una obra del emperador Huang Ti, aunque hay historiadores que aseguran que los emperadores chinos acostumbraban a firmar con sus nombres libros que no les pertenec an. Su convencimiento de que eran descendientes divinos les obligaba tambi n a demostrar a sus s bditos que eran capaces hasta de elaborar obras literarias o de medicina. Sea esta primera obra denominada Nei Ching de uno u otro autor, lo cierto es que ya se hablaba por entonces del arte de curar con las manos mediante presiones o pinzamientos en la piel. Los escritos hacen referencia a un sistema que, al comp s de la respiraci n, se empujaba o presionaba en la fase de espiraci n y se soltaba en la inspiraci n, m todo ste alta¬mente racional y que es practicado hoy d a por la mayor a de los terapeutas. La explicaci n es f cil: cuando soltamos el aire los m sculos se relajan y, por tanto, podemos actuar sobre ellos, pero cuando inspiramos entran en contracci n y no es el momento de manipular nada. De todas maneras si usted acude a un masajista no es cosa de que vaya observando si el ritmo de su respiraci n coincide con el de las manos, ya que aunque esa t cnica es correcta no es la nica v lida. Unos cuantos a os despu s, durante la Dinast a T'ang, se trat de profesionalizar el arte de la medicina estableciendo ciertas jerarqu as, entre las cuales estaban incluidos los masajistas, los fil sofos y los profesores de gimnasia, entre ellos el c lebre monje Bodhidharma, quien populariz ciertos m todos de rela¬jaci n y fortalecimiento mediante masajes y gimnasia, basados en sus conocimientos de la medicina ayurv dica. Paralelamente a los chinos, civilizaciones tan exquisitas como los griegos, los romanos y los egipcios no pod an dejar de lado el arte del masaje y todos lo empleaban con fre¬cuencia, aunque cada uno con fines y modos ciertamente dis¬pares. Los griegos, por ejemplo, gustaban de untar con aceite a sus atletas y guerreros, ya que estaban convencidos de que as lograr an mejores y m s contundentes victorias. Sab an que unos m sculos bien suaves y previamente calentados por las manos del masajista eran un arma definitiva para procla¬marse campeones, algo que hoy d a nadie cuestiona en cual¬quier deporte. Por supuesto, tambi n dominaban las t cnicas de reducir dislocaciones, aliviar golpes y mantener sujetas las articulaciones cuando hab a fracturas.
Osteoporosis: Tratamiento natural
Adolfo Perez Agusti
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2013
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Las denominadas "enfermedades cr nicas" han generado una cantidad ingente de enfermos que est n desbordando todas las previsiones, adem s de las arcas de los laboratorios fabricantes de medicamentos para ellas. No se trata de enfermedades agudas, ni siquiera de patolog as incurables, sino sencillamente de algo que -dicen- el enfermo debe asumir de por vida, como asumimos que debemos envejecer, tener arrugas y perder vitalidad muscular. Pero a pesar de que realmente no se trata de enfermedades, el paciente sale siempre de la consulta m dica con un tratamiento m dico que deber consumir durante todo el resto de su vida Si no tienen soluci n, por qu hay que medicarse? "Para prevenir las complicaciones -les explican-". Indudablemente las complicaciones aparecer n, pero ser por esa medicaci n tomada fielmente durante a os y a os. Y refiri ndonos al objeto de este libro, cu l es el riego, si es que lo hay, de padecer osteoporosis? B sicamente las fracturas seas, entre las cuales destacan las de cadera. Pero cuando leemos estad sticas publicadas por entidades no ligadas a ning n laboratorio farmac utico, nos encontramos que solamente un 1% de las personas afectadas de osteoporosis llega a tener una fractura de cadera. A cambio, a os y a os de medicaci n para prevenir algo que no podr n evitar, salvo que sigan otras normas y medidas que a lo largo de este libro describiremos. Lo cierto es que nos encontramos ante una enfermedad que es solamente un proceso de la involuci n, del mismo modo que lo son la p rdida de la memoria, la aparici n de las arrugas, la disminuci n de la agudeza visual y la ca da del cabello. Una vez instauradas paulatinamente en el organismo, estas alteraciones lo hacen de forma definitiva, no siendo ninguna de ellas una enfermedad propiamente dicha, lo que no quiere decir que debamos cruzarnos de brazos para asumir nuestro declive. La osteoporosis, aunque es un proceso natural en el camino al envejecimiento, se parece demasiado a otras enfermedades seas como la osteomalacia, el raquitismo y la osteopenia, pero mientras stas responden bien a una medicaci n sabiamente administrada, la osteoporosis se resiste a desaparecer con la terapia qu mica habitual. Los m dicos, por supuesto, saben y avisan que no tiene cura y que la "descalcificaci n" (t rmino incorrecto, puesto que los huesos no se descalcifican), llegar inevitablemente. La pregunta es de nuevo la misma: Si no tiene cura para qu medicarse? En este caso suelen responder que es para que no avance demasiado r pido, algo que no podr n evitar -aunque s agudizar- con esa nefasta costumbre de administrar calcio. Cuando el enfermo sea sometido a las rutinarias pruebas de la densiometr a sea (DO) o Rastreo de la Densidad sea, comprobar desilusionado que todo ese tratamiento no est haciendo ning n efecto y que sus huesos pierden de forma tenaz el preciado calcio que necesitan. " Qu quiere usted? -le dir el m dico un poco enfadado-. Con los a os que tiene es l gico que le ocurran estas cosas". Entonces -preguntar d cil el enfermo-, ya no tengo que tomar la medicaci n? "S , por supuesto. No deje de tomarla porque entonces ser peor". Y no hay nada m s que se pueda hacer? "Yo no s hacer milagros, as que resignaci n -le responder con iron a cient fica".
Grace Kelly
Adolfo Perez Agusti
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2013
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Esta elegante, delicada y bien educada actriz, naci en Filadelfia el 12 de noviembre de 1929 en una familia adinerada. Durante su ni ez vivi en la casa de los Kelly situada en East Fall, en el 3901 Henry Avenue, con dos hermanas y un hermano. Comenz a acudir a la escuela en el oto o de 1934, en la Assumption, Ravenhill de Philadelphia, en la parroquia de St. Bridget, y all permaneci durante nueve a os. En 1943 se cambi a la Stevens School en Germantown, donde complet su educaci n de la escuela secundaria, gradu ndose en mayo de 1947. Desde all se traslad a New York City, para ingresar en la American Academy of Dramatic Arts, compaginando sus estudios con su trabajo como modelo, apareciendo frecuentemente promocionando una conocida marca de cigarrillos, as como en las portadas de las revistas Cosmopolitan y Redbook. Grace Kelly hizo su bien organizado debut en 1949 en la producci n de Broadway "The Father" de A. Strindberg, trabajo que la llev a otra corta aparici n en "Fourteen Hours" en 1951. Al a o siguiente hizo de esposa de Gary Cooper en "High Noon", todo un cl sico que se estren con el t tulo de "Solo ante el peligro" En 1953 la MGM le ofreci el segundo papel femenino en "Mogambo", una eficaz historia de amor e infidelidades rodada en frica y en la cual comparti cartel con Clark Gable, del cual siempre se confes admiradora. Por este filme recibi una nominaci n al Oscar como mejor actriz secundaria y un Globo de Oro a la mejor actriz.
Paul Newman muri el 26 de septiembre de 2008. Hasta entonces ha sido considerado un actor de prestigio y ha intervenido en casi 60 pel culas como actor, adem s de ser autor de numerosas obras teatrales, filmes de televisi n y cortometrajes. Newman siempre ha preferido dedicarse a su trabajo de actor y utilizar otros trabajos en el cine como pasatiempo o para demostrar que es capaz de hacer aquello que le interesa. En la actualidad, todav a conserva esa mirada de bellos ojos azules que entusiasm a varias generaciones de mujeres y con su pelo gris, su figura delgada y gil, demuestra que el carisma y el atractivo no dependen tanto de la edad, ni de la cirug a est tica, como de la personalidad. l permanece de manera destacada en la historia del espect culo americano, como actor y director, a pesar de los peque os fracasos que ha tenido que encajar con el paso del tiempo, reserv ndose tambi n una parcela de su entusiasmo para participar como experto piloto de autom viles deportivos en numerosas competiciones automovil sticas. Newman sigue trabajando en el cine y el teatro cuando as lo desea, pero ahora escoge con lupa cualquier nueva propuesta, aunque eso no le salva de equivocarse de nuevo con proyectos que nunca deber a aceptar. Movi ndose ya m s por su coraz n que por el dinero, nos ha demostrado cierta dosis de imprudencia interpretando personajes que no corresponden a su categor a de gran actor. Casado desde 1958 con la prestigiosa actriz Joanne Woodward, su matrimonio es ya una leyenda para aquellos que dicen que el amor no puede ser eterno, aunque ambos reconocen que durante su dilatada vida en pareja han surgido momentos de gran tensi n que han tenido que solucionar con inteligencia y, especialmente, evitando que sus disputas trascendieran a la familia y a la prensa. Este equilibrio personal es el aut ntico motor que les ha proporcionado a ambos, Newman y Woodward, el xito en su trabajo y la permanencia en el mundo del espect culo. Newman ha engendrado seis ni os en dos matrimonios. Su nico hijo var n, Scott, muri tr gicamente de una sobredosis accidental de drogas y alcohol en 1978, cuando ten a veintiocho a os. Paul Newman ha logrado tambi n ser uno de los actores que han sido nominados al Oscar de la Academia en m s ocasiones, pero finalmente fue premiado por un Oscar en 1986 y otros dos por su larga carrera cinematogr fica y por su labor humanitaria. Tampoco parece muy interesado en la pol tica y es un defensor de la vida privada de las personas famosas, mientras que dedica mucho tiempo a labores humanitarias que apenas trascienden a la prensa amarilla, m s interesada en los fracasos de las personas que en sus triunfos.
Ha sido la especialidad terap utica m s criticada desde sus comienzos y la nica cuyos principios medicinales est n totalmente fuera de la l gica. La causa estriba en que ya no estamos hablando de plantas medicinales en su estado natural, ni de extractos, ni muchos menos de vacunas, pues lo que la homeopat a maneja como principios curativos son ciertos componentes que no pueden ser analizados qu micamente... porque ni siquiera se detectan. Como un m dico detractor dijo a su creador, hace ya muchos a os, se tratar a de tirar al T mesis un litro de agua conteniendo una sustancia medicinal y beber 15 gotas algunos kil metros m s abajo. Pues esa es la base de la homeopat a, por incre ble que parezca. En este libro, el lector no versado encontrar una perfecta gu a para poderse manejar con soltura en las terapias homeop ticas, y el m dico dispondr de una valiosa terapia para complementar sus tratamientos habituales.
Algo tan placentero y beneficioso como es la relajaci n supone el mejor remedio para sobrevivir en un mundo tan conflictivo y agresivo. No se trata de abandonar la guardia, de ir por el mundo como un monje benefactor que aguanta toda clase de insultos y malos tratos, sino de preparar nuestro cuerpo y nuestra mente para tratar de lograr el equilibrio que necesitamos para no ser devorados demasiado pronto. Aunque al final de la existencia nuestras mermadas fuerzas nos impedir n aguantar el avance de los nuevos buitres y tendremos que aislarnos lo m s posible en nuestro peque o reducto familiar, habremos conseguido cumplir ya la mayor a de nuestros sue os. Este libro, pues, pretende ayudarle a potenciar sus facultades mentales y f sicas mediante un sistema tan opuesto al ejercicio f sico que para muchos quiz s sea una p rdida de tiempo. Pero no se precipite y sobre todo no se confunda, ya que la relajaci n puede proporcionarle tal fortaleza f sica que le haga ser a partir de ahora un adicto a ella. Para conseguir potenciar todas nuestras facultades, especialmente la capacidad de adaptaci n a las circunstancias adversas, he cre do conveniente dar un repaso lo m s amplio posible a los sistemas de relajaci n m s populares en el mundo entero, no solamente a los que provienen de la India o de China, sino a todos aquellos que han logrado resistir el paso de los tiempos sin caer en el olvido, prueba inequ voca de su validez. Tambi n se han incluido m todos m s modernos, ya que es l gico pensar que si los hombres de la antig edad han conseguido elaborar m todos eficaces de relajaci n, nuestros contempor neos tambi n han podido llegar a conclusiones y m todos igualmente de eficaces. A fin de cuentas tienen como ventaja la gran experiencia acumulada de sus antepasados, la cual les puede haber servido para elaborar sus bases maestras.
Entre las alternativas para la curaci n por medios naturales est incluida la Iridiolog a, m todo de diagn stico ancestral que debidamente utilizado puede proporcionarnos datos sobre la salud que complementar n los ex menes m s rutinarios. No constituye el mejor m todo de diagn stico y ni siquiera puede considerarse totalmente exacto, pero esto es algo que abarca incluso a los an lisis de sangre, las radiograf as, las ecograf as, la reflexolog a o las biopsias. Todos son elementos de gran ayuda para el profesional, pero ninguno puede excluir al otro. Es m s, ning n m todo de diagn stico es fiable si quien lo interpreta no tiene ese "ojo cl nico", esa sabidur a que no se aprende en ninguna escuela y que nace con la persona. Un buen profesional nunca deber a encontrarse perdido para establecer un diagn stico si careciera de alguna anal tica adecuada o incluso si careciera de todas, ya que para eso est su experiencia, intuici n y sentido com n. Desconf en de cualquier profesional que sin mirarle apenas, le manda realizar una larga serie de an lisis para averiguar cu l es el origen de su mal. Primero hay que mirar, hablar, palpar y explorar al enfermo, y solamente cuando la duda es muy alta por la complejidad de los s ntomas se deber an realizar an lisis. El examen del iris es un modo absolutamente inofensivo de exploraci n, sumamente r pido y que puede ser efectuado incluso a pacientes inconscientes. Mediante su estudio podremos averiguar las enfermedades antiguas, aquellas que nos dejaron secuelas, las que est n comenzando a generarse y las que ya han entrado en una fase cr nica y quiz s degenerativa. No sirve, por tanto, para aquellas patolog as agudas que nacen espont neamente, aunque con frecuencia algo que nace de manera imprevista y dram tica puede tener su origen en un mal antiguo que es necesario diagnosticar. Pero lo mismo que el resto de las terapias naturales, el estudio de la iridiolog a no deber a estar en manos de personas profanas en el arte de curar, ya que se necesitan unos conocimientos amplios sobre anatom a, fisiolog a y patolog a para poder realizar un chequeo y posterior diagn stico. Si de ignorantes es el despreciar las ventajas del estudio del iris, de insensatos lo es el mirar el ojo de un enfermo y diagnosticarle en pocos segundos cualquier enfermedad, asustando y confundiendo in tilmente al paciente. Por tanto y aunque este manual est explicado en t rminos m dicos muy sencillos que pueden ser entendidos por los profanos, no se pretende con l un tratado casero de medicina natural al alcance de cualquiera, sino una orientaci n para el profesional sobre las virtudes y eficacia de la iridiolog a en el campo de la salud.
Telepatia Y Telequinesis
Adolfo Perez Agusti
Createspace Independent Publishing Platform
2013
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Este fen meno ps quico que consiste en la coincidencia de pensamientos o sensaciones entre personas, generalmente distantes entre s , sin el concurso de los sentidos, y que induce a pensar en la existencia de una comunicaci n entre los cerebros de ndole desconocida, sigue siendo objeto de controversias. En numerosas ocasiones nosotros mismos hemos sido part cipes de un acto similar o igual a la telepat a, cuando hemos comenzado a expresarnos y alguien nos advierte que, precisamente ahora, l estaba pensando en lo mismo. Tambi n es frecuente que dos personas, familiares o amigos, distantes entre s efect en una llamada telef nica justo cuando ambos estaban pensando en el otro. Del mismo modo y para corroborar estos fen menos de transmisi n del pensamiento, son frecuentes las personas que se acuerdan de alguien a quien hace muchos a os no han visto, un minuto antes de que esa persona en concreto llame a su puerta. Podemos considerar los presentimientos como una forma de telepat a?. Posiblemente lo sean puesto que nos avisan de algo desastroso que est a punto de ocurrir y parece obvio pensar que para que el mensaje sea tan concreto ha tenido que realizarlo una persona. Que alguien desista de coger un avi n porque manifiesta tener un "presentimiento" o que un padre salga a buscar a su hijo a la carretera porque est seguro que ha tenido un accidente lejos de all , son pruebas de que el cerebro humano es capaz de enviar mensajes de un modo que a n no conocemos.
Un enorme culto global ha crecido hacia James Dean, treinta y seis a os despu s de su muerte a la edad de veinticuatro a os, con espect culos y merchandising mucho m s importantes que entonces. Dean, hoy, es todav a un gran negocio. La gente que no ha visto nunca sus pel culas compra p sters y otros recuerdos de l porque representan algo sobre su juventud, rebeli n y carisma. En la vida real, Dean se rebel contra la chaqueta que Hollywood trat de ponerle, advirti ndoles que no se conformar a con la imagen pre-fabricada que Hollywood sol a presentar de sus estrellas. l quer a ser simplemente como su gran h roe, Marlon Brando. Por eso el estilo de Dean es similar al de Brando excepto en que su manera de ser es m s sencilla, m s joven y, quiz , con m s personalidad. Por eso mantuvo tremendas diferencias con su presencia en la pantalla, con su capacidad para dominar el espacio y forzar al auditorio a mirarle. Todo actor es algo narcisista, pero Dean parec a tener demasiado narcisismo. La necesidad de mostrar a s mismo y sobre la pantalla sus emociones estaba por encima de cualquier otra necesidad, aunque para muchos podr a haber escogido ocultar su vida privada. Pero l reconoci que actuando manten a sus propias fantas as interiores: "Mis neurosis se manifiestan f cilmente durante las escenas dram ticas. Por qu act an as la mayor a de los actores? Para expresar las fantas as que ellos tienen en su interior". La conclusi n es que el talento de Dean coloca a su alcance todo el poder necesario para entusiasmar auditorios masivos con esas fantas as interiores.
Si existe un concepto apasionante en el pensamiento de los seres humanos, este es el de la Reencarnaci n. Puesto que la seguridad de que somos mortales y que nuestra vida no se prolongar mucho m s de los 80 a os, y eso si tenemos suerte, es un hecho asumido, la posibilidad de poder prolongar nuestra existencia una y otra vez nos resulta m s interesante que la idea de morir para siempre. Es probable que no exista ni una sola persona que no haya pensado alguna vez a lo largo de su vida sobre qu es lo que sucede una vez que morimos. Este pensamiento nos persigue especialmente cuando tenemos que asistir al entierro de un ser querido, cuando padecemos una enfermedad severa y, muy intensamente, cuando llegamos a la frontera de los 50 y nos planteamos nuestro incierto futuro. Antes, en la juventud, la muerte es algo que ocurre "a los mayores," o a las personas que tienen "mala suerte" y sufren un accidente mortal en la carretera. La vemos tan lejana que ni siquiera nos cuestionamos que nosotros estamos ya, invariablemente, como mortales, en esa lista de futuros fallecidos. En los 50 llegan la mayor a de las crisis existenciales, pues junto con las pocas posibilidades profesionales que el futuro nos puede deparar, la vida sentimental ya no ofrece tantas oportunidades de freno y vuelta a empezar. Igualmente, somos conscientes que el decaimiento inexorable del cuerpo no lo podremos detener con curas de adelgazamiento, gimnasia agotadora, ni p ldoras rejuvenecedoras. Algunos ilusos, especialmente mujeres, se gastan ingentes cantidades de dinero en cremas de belleza y cl nicas de cirug a est tica, en un intento vano de detener lo que es imposible.
Preparación física: Segundo Nivel
Adolfo Perez Agusti
Createspace Independent Publishing Platform
2013
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Una vez que hemos conseguido una preparaci n f sica ptima a nivel general, es el momento adecuado para comenzar a prepararnosde una manera m s espec fica para un deporte determinado. Por desgracia, la mayor a de la gente trata de realizar ambas cosas a la vez: la preparaci n f sica general, el acondicionamiento del cuerpo, junto con la pr ctica del deporte escogido. Est n convencidos de que conjuntamente con el aprendizaje de la disciplina escogida llegar el acondicionamiento de su cuerpo; uno conllevaa lo otro -dicen. Pero la preparaci n f sica general no debe ir unida a la pr ctica de un deporte con la m xima efectividad, ya que en este caso de lo que se trata es de adaptar el cuerpo a unos movimientos y unas habilidades espec ficas, no a una mejora en nuestro acondicionamiento global. Por eso se recomienda que aquella persona que est interesada en comenzar a practicar un deporte competitivo realice unos meses antes una preparaci n general de su organismo, ya que los nuevos requerimientos f sicos a los que va a someter a su cuerpo pueden ser muy intensos. Este libro est dirigido a aquellos deportistas y entrenadores que necesiten un nivel de conocimientos mucho m s evolucionados.